Tus ojos han visto demasiado
Los azotes y gusanos
El brillo marchito de la hoja rapante
El llanto blanquecino de las madres truncadas
Y quisiera pedirte
Que de una vez despiertes
Que no tan profundo puede haberte dormido
Que no tan silentes las heridas rugen
Quisiera rendirme
Que destroces mi linaje
Que revuelvas tus mareas
Pero inerme te veo
Con tus uñas rotas
Pululantes aberturas de metal
Inerme como el primer niño de tus brazos
Arrojado de otros brazos
Arrojado al desprecio
Como esos niños de hoy
Mujer
Que a sus madres tu vientre
No perdona
Que a sus padres
Tus ojos no pueden ver
Dime si esos niños
No merecían la misma cuna
El mismo oro robado
Dime que no hubieras volcado
Toda la ira de tus fuegos
En acariciar su rostro ingrávido
El que ahora es odio
Dime si la lluvia
Cayó demasiado suave
Y tu piel no logró ahuyentar
Las malas leches de la ausencia
Quisiera levantarte
Mujer
Entender tu tristeza y tu rabia
Atender las heridas de tu espalda
La curvatura de la esperanza
Y silenciar las voces que hoy te acallan.
Vístete de sol
Canta como en los tiempos de otros tiempos
Quita ese lecho enfermo de tu espalda tostada
Esas agujas de tu vientre perfecto
Toma tus fuerzas y lucha
Guía en la tormenta de nuestros días
A tus hijos sin destino
Y en esta especie de vida sin vida
En el largo lamento del mundo
Mujer
Forja un nuevo camino.