sábado
Advenimiento del Bestiario
i
Se escuchó profundo y pedregoso
Susurro terrenal abriéndose
Naturis irreflexus pagarás las culpas
Sobre y bajo los hombres
Caerás en la bravura de la necrosa marea
De tus edificios y cemento
Cables del tercer y primer mundo
El gnomo sapiens ha callado expectante
El silencio se abrió en el cielo
Sientan las rocas calentarse
La tierra habla al fin
Los muertos abren sus pupilas
Alzan sus manos al sol hiriente
Sapiens no sapiens tu raza no es digna
Y desde el fondo de la tierra
Habló sin temores la venganza.
ii
Quiero oír huesos rompiéndose como cartílagos
Estallidos en bloques de hielo
Licencias culposas sanguinarias se apoderan de mí
Mentiras pacifistas mueren en estas manos
Conciliaciones perecederas atravesando mi pupila maliciosa
Todo transcurre lento en el vals deshuesadero
En los gritos de gozo y rabietas callejeras
Embistes portentosos en la acera teñida de rojo
En el recorrido lánguido de los años perdidos
Que me espere el cielo azul /
Mientras a mordiscos destripo sus ilusiones,
No desesperen sus armas /
Los futuros comensales de mis intestinos,
Las bacanales confusas hieran mi sangre
Hielen mil veces mis añoranzas y mi sed
Una bestia herida al anochecer /
Consume calumnias para adormecer al sol
Es hora de encerrar los miedos
Sacar las cruces y rosarios
Rescatar la ira de la celulosa extraída
Recitar al unísono los padrenuestros
Los ave marías, los engaños eclesiásticos
Vengan por las calles demagogas
Despertando a los más fieles
Que el temor no haga trizas
Su valentía de agua bendita
Estas uñas ensangrentadas
Esperan esas lágrimas sacras
Pero miren estos ojos /
Mientras rasgan la piel
Traigan vasijas para mis fluidos blasfemos
Mil estacas para este corazón negro
Doncellas de hierro para encerrar esta alma insoluble
Vean que a cada intento les crece el temor.
No hagan filas ni hileras
Desde el fondo del abismo se ha de ver la sombra
Aquí ha nacido por fin
La suma de los miedos
El descuido de la felicidad
La muerte certera de sus hijos
La liberación carcelaria
La venganza aborigen abusada
La abolición demoníaca de su imperio caído
Aquí nace el bestiario
Lo que han desechado
La bazofia de la vida moderna
Todos los llantos y cicatrices abiertas
Aquí esta la venganza imperecedera
Las bocas secas y sangrantes
Los brazos mutilados
Aquí están sus bastardos asesinos
Sus violadores y pervertidos
He aquí los parias personificados
Ejército incansable de un solo ser
Aquí nacen las flores sórdidas
Aquí yacen sus falsas esperanzas
Aunque recen un millón de veces
De nada sirve correr.
iii
Brazos y manos han caído
Voces altivas han caído
Han caído los aires triunfantes
Han caído las lenguas batientes,
Como moscas que caen
Como árboles silentes
Como hielos que se rompen
Como almas que se elevan
A un firmamento nauseabundo y celestial
Las sangrientas lágrimas amantes
Recorren piezas de loza y yeso
Los alambres afirman sus almas
Dibujadas como pliegues sacros
Las hileras de derrotados,
Descolgados de sus enceres /
Despojados del poder
Caminan hacia su deceso
Sapiens no sapiens, lo has perdido todo
Sapiens no sapiens, no mires atrás.iv
Sinfonía tempestuosa avecinada
calma sedante calambre,
estallido mortuorio
las mil plumas del hambre
Viseras de luz profunda.
Necrosa marea / necrosea
Hominis dominus,
Sapiens no sapiens,
Anémona funeraria
Arrebato pordiosero de esperanzas,
Esperpentus adefesius
Naturis irreflexus,
Abrazo pestilente
Basurero depilatorio de especies irresolutas.
Oh sapiens no sapiens!
No se entrega al dios dormido
La expectación angustia
Del esperpentus adefesius,
Y el populus dementius
Se sienta y observa incredulus,
Crustaceus cerebelus,
Conversacional ánima plástica
Vendible crítica greenpeace
La del hominis dominus,
Que se pierde solitario
En el naturis irreflexus
Del sapiens no sapiens,
Del transhumanus destroyer
Que solo dejó cuerpo menoscabado
v
Hominis Dominus de tiempo difunto
Tus años abrazan ahora
Como la soga de tus enjuiciados bellos
Tus horas se acaban y se pierden
En las sombras que creaste
Que no reflejan el brillo solar
Desde los pantanos verdes luminosos
Retumban las voces de los nuevos niños
¡Miren, miren!
La estampida de los reyes muertos
¡Huyan, Huyan cobardes!
Sapiens no sapiens
Ya no hay tierra ni madera
Que puedas quemar
Que se nuble de vientos negros /
El futuro de su raza
¡Huyan cobardes!
Que no hay tiempo ni esperanza
Que fe ni imperio pueda atravesar
vi
Y se levantaron los mancos, los tuertos
Renacieron los cojos y enredaderas enlodadas
Los ojos rasgados, los parias
Zombies putrefactos y perros con distemper
Se levantaron de las fosas comunes
Los torturados, los inculpados.
Cada brazo del bestiario se armó de mil brazos
Con millones de piernas cada pierna.
El Gnomo Sapiens miró desde su púlpito desolado
Altar pordiosero y solitario
Tomó su cuerpo deshojado por el régimen No Sapiens
Pensó en las veces que el Hominis Dominus fue advertido
Ese reinado soberbio sobre la tierra,
De la venganza justa y plena ya naciente
Que acompañaba una leve sonrisa
E iluminaba suavemente la tozudez de su raza desechada.
Y el reino fatídico de los hombres pronunció:
“¡Gnomos oh gnomos bienaventurados!
Su palabra fue ruta y sendero luminoso
Mas no quisimos oír sílaba alguna.
Si hoy los gusanos hambrientos
Hacen desfiladeros como laberintos
Entre nuestras vísceras y pelo
Entre nuestra algarabía desconcertada
No ha de ser culpa vuestra,
Ni ha de ser consuelo entregar ahora,
En vuestras manos nuestras vírgenes,
Sin embargo aquí están,
Hiérvanlas en sus fuegos sagrados
Para bendecirlas y hacerlas dignas de devoción
Les necesitamos más que nunca,
Nuestro Dios nos ha abandonado.”
Los fieles del reino muerto se sacudieron el polvo cemento
Los cables multicolores que cubrían sus camas derruidas
Aparecieron sedientos y moribundos entre los edificios
El vidrio y acero los hería como nunca antes habían sentido
La piel gastada les colgaba como harapos,
Algunos habían mordido sus lenguas y ya no podían hablar.
Los que cargaban crucifijos y bandas del poder
Veían castigo divino, leían frases apocalípticas /
Mientras sus fieles morían,
Veían desde lo profundo de sus heridas
Al bestiario expiatorio naciendo
A los árboles erguirse, las rocas retomar su fuerza
La necrosea volverse mar
La venganza endemoniada de una tierra
Que se entregó abierta e inocente
A sus cuchillos sanguinarios.
loros y metrallas
Hoy loros cuelgan de un alambre
Unos quince millones de un alambre de cobre
De un palacio de cobre y cañones de cobre
De circos pobres y panes de hambre
Otros millones de gorriones comen chauchas
Saborean al unísono promesas
Entregan en bandeja las bandejas
Donde se los han de comer las lauchas
Hay que afirmarse los ponchos
Para que los vientos del cambio no nos quiten todo
Hay que a la tierra ponerle ganchos
Amarrar las ideas a los botes pesqueros
Al horizonte que se aleja, instalarle luces de mañana
Desenvainar los alaridos de antaño
Hay que a estos años incendiar de azaleas
Poner los gritos en las ventanas
Que este sol no vea, que nos dejamos al desengaño
Hay que entristecerse por un segundo
Por esta noche de trasnoche
Por la oscuridad que clama el regreso
Por esta pena creciente
Por una neblina maleante y resistente
De tantos brillos y joyas que apagan arrabales
Hoy mi pena son dos soles
Tres mañanas más
Cuatro olvidos en el futuro
Hoy los sueños se reciclan
Se desmorona la estampa
Hoy se vuelve a cero
Hoy es tiempo del tiempo de mañana
La esperanza es la perdición del olvido
El fuego la desazón de la carnada
Cuando todo duerme en desgracia
Las hienas afilan sus estómagos
¡Ay de los que no estén despiertos!
De los que vean en este desierto una alborada
No hay que rendirse sin dar batalla
Pero sobre todo dejar de lamentarse
Cuando el segundo de la pena ha dejado su metralla
Para estos corazones debe haber mentes fuertes
Y una escopeta en cada brazo
Por si todo falla
viernes
carne
Siéntete en mis manos y escúchame por dentro
No te sientas culpable que la culpa no es silencio
Que las flores no sirven sin espinas
Que la alegría no acaricia sin lamentos
Arráncame la espalda de estos huesos amarillentos
No hay amor en estas telas ni la risa en tus gemidos
No pidas que te calme, no prohíbas el olvido
De estas manos ni sombras, ni de estos ojos recuerdos
Los quitamos a mordiscos sobre el alba de esos cuervos
Cada beso una herida, cada grito un alarido
No me vengas con sollozos si de poros nos nutrimos
No me ofrezcas el alma, esta vez voy por tu carne
No necesitamos secretos, no tenemos los abrazos
No juramos juramentos ni mordemos vocablos
Quiero un cetro de amapolas, quiero un ramo de tu hambre
Quiero verte hervir la sangre, pero de oro las pistolas
Que la indecencia de mi alma llegue hasta tus nietos
No te acerques sigilosa por los campos abiertos
Sabes que de tu reinado, se burla mi alma
Y que se derrite con el primer rayo de sol
Así me ves sonriendo amarillo
Entre el café del café y el olor de mis uñas
Entre los aceites del deseo y de la inmortalidad
Entre los trazos de la pereza y el grito esperpento
¿No me ves las alas? Yo también soy inmortal
Aquí estoy con los brazos bien abiertos
Esperando la brisa de la fuga y la emoción
Sólo una vez me refugio en esas plumas
Un poco de sangre no resiste tanto olvido
Si no nos extrañamos ni la mitad de los besos
No hay que mentir o miente pero en silencio
El suicidio no es necesario cuando se está lo suficientemente muerto
Ahoga con un tajo sarnoso mi arañada piel de espinas
Entrégame en los brazos tus falsas esperanzas
sudor
Yo no quiero verte dormir, ni sentir esas manos que se alejan
no quiero que seamos uno solo o ver tu cuerpo de otro modo.
No me interesa ahora vivir para el mañana
ni perderte entre mis sábanas, sabiendo que regresarás.
No quiero haber hablado de un amor inexistente
Y no haberte dicho de una vez y a raspa dientes
que no te quiero de compañera para una vida entera
esta noche y nada más, ni el amanecer siquiera.
me entrego al rocío del fluido, de tu carne y de nacer,
entre esas piernas que imagino, entre las risas del olvido
entre la noche y los suspiros, entre tu espalda y el placer.
hoy mi alma está de viaje, y espero no vuelva más,
hoy mi plan es el chantaje con una botella y un papel
con las caricias borracheras y esas ganas de tener,
entre mis manos altaneras toda la gracia de tu ser
Porque sobre una cama elástica duerme la mujer manguera
sobre tu desgracia mi eterna borrachera
sobre el olvido, el olvido, sobre los clavos las púas
sobre los párpados la miel
Si te miré y te guardé, ésta vez en mi cama
ha de ser por tus caderas y mis ganas
de deshojarte hasta la muerte
pero sin promesas de quererte
y sin vergüenza ni esmero
morder por última vez esas piernas
y botarte al basurero.
sangre
Ni me llegan tus suspiros, ni tus aires de mujer
A estos labios mordisqueados que saborearon tu perfume
Ni una búsqueda nueva, ni un impulso que consume,
estos dedos, este aliento, estas ganas de hacerte daño
Diluidos los intentos, agazapados los bestiarios
Rezando, pidiendo, esperando el libramiento
Desde el vuelo sin lamento, al agrio sabor de la hiel,
Como carrera sin frenos, al plastificado anhelo de tu piel.
Estas venas cavernarias, este gozo mal gastado
sabor a muerte prematura, un abrazo forzado
una sonrisa traicionera, una espada, un esclavo
Una muerte pendenciera, sin herencia ni centavo.
Al verte desde arriba, lo pululante de tu cuerpo
Al despreciarte tanto, después de hacer perfecto
La escena del amor eterno
Hay que caer en el olvido, hay que odiar sin sentido
Como animal mal herido, juzgado a necedades
algo de mentira hay en estas verdades
algo de cariño en este ultraje,
algo de honesto en este traje, alquilado del ayer
una mentira conveniente, una gota de sudor
un secreto entre dientes, tu sentencia el falso amor
mis gotas en tu alma, me despido y me despido
mientras llega la calma y se agotan los suspiros
yo no te amo ni me amas,
ni te extraño ni me desarmas
ya no espero tu llegada hoy cobraste esperanzas
cuando te miré otra vez con mi brillo muerto de hoja afilada
mi resoplo sobresaliente y la ópera del fluir
te veo descendiente cuando pienso la culpa mía
te respiro y vomito, desde el fondo de mis días
no pido perdón ni hago funerales
a la flor marchita de tus piernas heridas
lo denso de la sangre, chorreada y partida
tu mirada que se pierde y mis pupilas palpitan
De la muerte del Viejo
$300
A mi abuelo lo mato la brecha digital
La falta, el detrimento menoscabado
A mi abuelo lo mató la democracia
La gracia de caminar desnudos
Yo aguanto hasta hoy lo que el viejo no pudo
A mi abuelo lo cagó el culo gigante
Nació envuelto en caca,
Nunca en su vida el prosperus
Lo mataron las farmacias.
A mi abuelo lo maté yo
Y mataré al tuyo con mi consumismo hiperactivo
Te voy a hacer mierda,
Apunta de recuerdos perdidos
Ese viejo culiao,
Que fue mi abuelo y que tanto quise
Me mando hace 15 años
A sembrar cicatrices
A mi abuelo lo mataron,
Tres huevones que ni siquiera supieron
Lo que en este cuerpo se vive
Con la estancia del desvelo
Que se los coman en carne,
Que se los metan hasta el hocico
Que les dejen estos recuerdos
Que hoy maldigo y maldigo
A mi abuelo y otros tantos
Los mataron con su vino
Con el pan, con los cigarros
Con el circo, con la gracia del dolido
A mi abuelo hoy en día
Como sabiendo sus secretos
Vienen los tiras y sus risas
Nos dicen que el huevón era fleto
A mi abuelo lo mataron
El huevón conchesumare
Se veía tan bonito,
en su urna de buen padre
Que no me vengan con suplicios
A mi abuelo lo mataron
Y no fueron los milicos
Aunque también lo intentaron
Ahora el viejo es leyenda
Ya pasó y lo repasaron
Hoy día y a sabiendas
A mi abuelo lo mataron
Lo mató el neo liberalismo
La sed del desierto
Lo mataste vos mismo
Lo matamos trescientos
Al viejo una capucha
Pa` las estocadas mortales
Resistiendo el arresto
Murio en los arrabales
Murió en su ley decían algunos
Y obvio que tenían razón,
Pero desde lejos es más fácil
Aguantar esta hinchazón
A ese huevón se lo pitiaron
Lo dejaron como tronco
Se lo echaron al hombro
Le ensangrentaron el poncho
Pero ese abuelo era mi abuelo
Con su estirpe de huevón cuma
Con su navaja de artillero
Con su discurso de viejo choro
Con la enseñanza del obrero
A mi abuelo lo mató la hacienda
Los registros de los pacos
Ese pito a escondidas
Lo mató el abecedario
Internet le puso fin
El gmail se lo cagó
A ese viejo de enseñanzas
La policía se lo echó
Y no me vengan con excusas
Que la crisis ni los diarios,
Que la influenza ni la puta
Ni el tsunami ni bestiarios
A mi abuelo sin excusas
Tres huevones se lo echaron
la posmuerte, la nueva vida
La procesión llegó vestida de muerte, traían consigo años de recuerdos, rabias, abrazos y enceres del olvido, en mis brazos mi hijo miraba preguntando en silencio ¿por qué había muerto el bis (abuelo)?, mi sonrisa se dibujó suavemente mientras intentaba recordar los versos que habría de leer en los próximos minutos. Al terminar mis palabras comenzó a bajar la urna, los sollozos susurrantes se hicieron gritos que movían nubes, las lágrimas podían regar interminables campos, borrar insaciables rencores.
La tierra abrió sus poros y absorbió el linaje repatriado de su hijo magullado, de cierta manera lo devoró en un acto infinitamente emotivo, envolvió el cuerpo gravitante con una lengua de piedras que fueron ocupando mínimamente cada orificio del viejo hasta convertirlo en roca, y finalmente se hundió en el recuerdo sangrante de los que asistieron a la despedida de ese hombre pequeño y terco que se volvió inmortal.
El cielo se abrió manto terrenal y pedregoso, el silencio de la partida se llevó a todos los espíritus venganzas en un dos por tres, y mis pies, piernas, manos y tormentos se hicieron huesos astillados, me entregué temerario a la amenazante capa del recuerdo dormido, me sentí victorioso cuando fui el último en derramar la lagrima solitaria que bañaría por siempre la estancia fútil de un arrepentimiento mayor. Mientras bajo tierra, las serpientes necrófagas se retorcían luchando, encendían soles solitarios, longevos y gélidos de pasado solemne, la piedra insolente de la sangre se volvió irrompible, impenetrable, solo flores comieron las lombrices, solo flores regadas de lágrimas saladas y plaquetas.
Los días anteriores al juicio fueron desgarbados, la familia rapiña se apoderó de cuanto pudo y mis propias manos hurgueteaban las posesiones antes de que la sangre se coagulara en la baldosa que arropó la muerte del viejo.
Un par de gendarmes esperaban el comienzo de la guerra, nosotros, las víctimas, los desconsolados, como nos llamó la prensa, callados, silentes al lado izquierdo de las bancas de la izquierda, y a la derecha, como estirpe ofendida, como linaje maculado victimario, mirando de reojo, respirando venganza y sospecha carcelaria, la familia de los atacantes.
Una barrera viviente ametrallante, verde y de botas negras se instaló entre parte y contraparte, aguantaron gallardos los insultos derechistas que brotaban por cada año que se le sumaba a la sentencia asesina y cobarde de los vástagos diestros.
Salimos escoltados, temerosos para el resto, nos hicieron de azúcar con los escudos verde con verde transparentosos, nos llevaron de las manos, de las lenguas, de los pelos, de las sienes, escuchamos silbidos de muerte en el viento pendenciero, nos quemaron en tres infiernos, uno por cada ciento, uno por cada uno.
Consiguieron los números de nuestras casas, amenazaron dolosos las vivencias imaginarias, nos entregamos ese día del juicio, un violentado no puede mirar al victimario, o sus hijos a sus hijos, o sus hijos a sus padres, o los padres a los padres o a quien tenga que ser.
La vida es dura y repelente, el infierno es cercano al punto más alto sobre la tierra, las deidades se extasían al ver féretros vivientes, el cielo cesa la lluvia cuando la sangre salada y transparente deja el cuenco de los ojos para caer en el resumidero barrial, los rostros amenazantes toman nubes a su antojo, los deudos hacen hileras en la fila de la carne para borrar los despojos.
flagrante callejera
Tuve que arrastrarme por la tierra roja
Para conocer su sabor a oxido sanguíneo
Carne masticada, olor a huesos rotos
Un par de dientes decoraron la vereda principal
Como ventolera enardecida
Irrumpiendo rompe cráneos
Esclavizó mis venas al torrente del deshielo
Manchas inolvidables para una sola cabeza
Una sola mirada y una sordera creciente.
Se dobló por la esquina y no permitió parpadeo
Como la nueva vieja ola golpeó y murió
Renació en mis alaridos chirriantes
Volvió a golpear con venganza
Como si yo hubiera sido el culpable
Que sus hijos y sobrinos
Que ahijados y vecinos
Hubieran matado al viejo
Como si fuera el dueño del calabozo
En el que ahora respiran mocos secos
Y desfilan las docenas de violetas
Que los esperan cada noche y amanecer.
Me golpearon tantas veces que no lo sentí,
En los vidrios rotos del reflejo callejero
Redefiní mi rostro y olvidé el anterior
Apenas percibí el sonido de la huida cobarde paliza
Al mirar de reojo recibí el nuevo modelado a la nariz
Las piedras heladas me susurraron
Canción de cuna mortuoria
Cirugía estética sin opción
Golpe rencoroso al estado menorirrupción matutina
He de ser valiente, el espejo no miente
El coraje se arrepiente al abandonar esta mirada
Algo dentro de mis amaneceres se obscurece
Irreconocible guiño metamorfosis
Suprimida la esperanza de recuperación
Nuevos surcos para lagrimales desarmados.
Es fácil desde el otro lado
Quitar todo al hombre semi-hombre
Al neogenito sapiens masacre cutánea
Un engranaje menos en su maquina des/articuladora
Un excedente amorfo en su cuenta mensual
Un número menos en su libreta esclava
Y que vengan los bancos
Y con mi lucero des/construido
Cerrar un poco los párpados
Insensibilizar la pérdida de todo sitio
Apretar los dientes cuando me lo quiten todo
Porque de ser fácil
Hubiera lamido la acera por otros dos días
Cuando llegaron los verde con verde
Me quitaron las llaves
Me llamaron desempleado/desmembrado
Me reestructuraron la cara golpiza anterior
Se apiadaron de mi despojo
Me dejaron ropa sucia
Zapatos sucios
Recuerdos rotos
Alcohol de guarda
Medallas imborrables
Y un puente eterno que absorber
ese colchón de piedras verdes
Once escalas en el fucsia furioso
Amarillos rosáceos en cada azulejo blanquecino
Verdosos pastos acuáticos en la piel de este gigante alquiler
La tierra se torna naranja cada vez que mis barbas la penetran
Los sueños muertos celebran funerales al amanecer
Mi iris decrece celestino en mis ropajes del terror
La lengua cae pestilente sobre pliegues masacrados
La ventolera riachuelo susurra cada cita
Las almas de otros difuntos abrazan mi nuevo hogarflagrante callejera Nº2
Y caminé luego por los senderos que no conocía,
Ahogué las esperanzas cuando las ratas
Me quitaron el saludo
Me sentí exonerado de mi posición condescendiente
Me costó encontrar el orificio
Por donde le cuelgan las carnes
A todo pestilente cadáver monetario
Me colgué como pude de los durmientes párpados
Para encontrar la amanecida
No dejé que me encontraran
Cuando fueron a quitarme lo que ya no me quedaba.
Entendí por fin
Que los que no son rubiecitos como yo
Que no tienen los ojos de cielo como yo
Los que no son lozanos como yo
Están destinados a la tragedia.
Se escupirán entre ellos
Seguirán aplanando las calles pestilentes citadinas
Seguirán respirando vorágineNo podrán jamás alcanzar la independencia
Continuarán manoseándose en cada esquina basural
En donde se perpetúa su mala raza
Donde se eterniza el pavimento borracho de las minifaldas virulentas.
No hay esperanza para ellos
Ni la hay para mí,
Pero he vuelto los ojos a sus miradas
He evidenciado cada garra que apunta a mi entrecejo
He adivinado cada amenaza irrisoria
Con sus ridículos planes para atacarme
Intentando golpes de estado al poderío de mi estirpe
Sangre azul, vencedora y superior.
Por estos días no puedo confiar en nadie
Desde que fui despojado de mis bienes,
Exiliado de mis labores,
Desde que fui traicionado por mis fieles,
Desde que fui desfigurado.
Todos estos energúmenos me miran
Instalan luces en las aceras y pantallas brillantes
Quieren confundirme
Pero los conozco bien
Y los voy a encontrar borrachos
Drogados con su eterna pasta basura
Los miraré a los ojos con mi iris azul cielo
Clavaré en sus indignos corazones mis uñas de oro
No le tengo miedo a estos bosques
Tengo mil sirvientes a mi antojo
Tengo para mí un reino que brama mi regreso
Tengo mi cetro de huesos rotos
Tengo un castillo de azulejosel grito que ya no está
Llegó con el vuelo tercer mundano
Con la pobreza animal
Con el vocabulario arrabalero
Y siento que me empuja
Que me aprieta
Siento que me ahoga de espacio perdido
Cada paso helado de humedad
Cada reflejo anaranjado y azulino
Los vidrios rotos de la sal que cicatriza los muros
Para hacerle frente debo aislar el sonido
Debo separar las letras y los arrullos
Alcanzar una nueva alternativa oral
Un metalenguaje de tribus y jaurías
Una lengua muerta que mece suavecito
Los resoplidos friolentos de los muros cerámicos
Una sonrisa que acostumbre limitar
El verde musgo que ha tomado mi blanco vestido
Cuando todo duerme y se despierta
La desaparición continúa
En el imaginario individual
Se vuelve de la piedra tosca
Que parió mi resurrección en vida
Que conformó inconstante
Los brazos del lodo que contuvo mi llanto
Cuando cual monstruo dantesco
Se detuvo en mi umbral auricular
Me susurró congelante
Selló la noche perecedera
Y nunca más volvió a salir.
la caída de las noches
Y el frío apareció de pronto
Nadie lo recibe con brazos abiertos de triunfo futbolero
Me clavó la espalda amarillenta recuerdos perdidos y ajenos
Me lamió la nuca de sabores transgredidos
Necesité primordial el rastro de las calles abandonadas
Pido perdón mil veces
Porque dentro de mí nace una bestia
Y no ha de abandonarme
Lo presiento
En mi rabia sordera
En mi cabeza retardada consecuencia
Los golpes violan el futuro
Mis gustos van cambiando
Y acaricio, acaricio.
Ay de estas manos sobaderas
Ya no se conforman con texturas textiles
Y si no hay nada que me quiten
Que ha de hacer un exiliado
Si no sobar
Sobar
Sorber
Gozar
De los equívocos caminos errados
De la ignorancia de mi irascible mirada
Me siento monstruo incalculable
Incapaz e inmortal
Incontenible marrueco pendenciero
Irresistible caminar ajeno
Pido perdón porque lo siento
Aún dentro de esta ignominia
Sé que yerro
No estoy tan loco como se pretende
Ni tan sordo como se dice
Que he de decir al juicio
Cuando pregunten si la soledad es soliloquio
Si mi arma principal no era infalible
Escupo al cielo de las piernas abiertas en desgracia
Me perdono sólo porque sé que no hay perdón
Últimamente no me importa
Si era ruiseñor de campos sagrados
Si mi futuro estaba tapizado de gemidos estertor
Si mi iglesia que era y que es, me extraña sacrílego
En los brazos de cada maría que olvida mi mirada lasciva
Si tan invisible como el credo no soy.
Mis manos aún son fuertes
Mis piernas revientan entre llamados de auxilio
Mis venas cavernarias
Se suplican unas a otras
Se muerden y escupen
Vomitan pus futura.
antes del amanecer
Y vino la noche eterna
Me aclaraba la luz del susurro dormido
Mis ideas primitivas afloraron en invierno
Con las gotas sementeras de mi paradoja existencial.
Al ver tanta y tanta maliciosa ventolera
Me secuestraron lo escéptico
Me hice creyente de cada punto corrido quinceañero
Hoy no hay animal hiriente ausente a mi pupila firmamento.
Déjame con este lánguido silicio cautivar tus miedos
Mi risa se híper ventila en tu llanto anochecer
Cautiva mi silencio insolente
Mi lenguaje corpóreo
Mi estirpe gloriosa
La fecundidad de tu especie mejorada en mí
No ha de ser desdicha este encuentro
El azul de la herencia tiñe amaneceres eclesiásticos censurados
Esos gritos se los lleva la rabia parida
No me culpes que no soy monstruo
Solo cabizbajo y de alta sien
Hoy los muros muestran caminos irreconocibles
Y los has de caminar
Sin mi mano, sin mi sexo
Porque no es culpa mía tu desgracia
Solo te extraño al olvido
Cuando el agua ventisca se cuela en mi marrueco ruptor
Cuando mi espalda se acaricia por el anaranjado recuerdo de mi odio
No espero que me agradezcas
Yo sé lo que hago
No hay razón amor platónico
Yo sé perfecto tus aires
Que mi desdicha era tu querer
Y ahora que te dejo
Y ahora que vomito hijos muertos
No creas que me arrepiento
Sigo suplicando mi vuelta en tierra
Con todas tus carnes, cuerpos
Estaturas, gemidos y alaridos
Pero la culpa es del otro
Y así lo he decidido
Sutilmente
La culpa es no mía
El suplicio era pendiente
De la mortuoria escapada
De mi renaciente desvelo
De mi perteneciente agujero
Sesgado de alimañas transversales
Animales animadversos
Voraces tempestuosas
Y espíritu semi-errante.
una noche por lamento
No recuerdo con exactitud si la rabia o mentira
Malograron sinceramente el ocaso de mi libertad repelente
Para ser inmortal morí un montón de veces
Cada vida que canté en la esquina olvidada
Cada baile azaroso con espinas rosáceas
Las ánimas animadas del recuerdo televisión
Los colores en la cima del árbol vetusto
Las vigas entristecidas, la ventana
Ese salto interminable de los vientos epidemias
El raspaje de gusanos hambrientos
El gastado olor amarillento de todos los ropajes
Las últimas palabras del cazador.
Los últimos alientos y batallas
El recuerdo malgastado de la lana agrietada
Los lamidos pestilentes en sus caras
Los trozos y trazos plásticos
El jugueteo amoroso del negado amor primario
El odio, la ira, la impotencia, la lejanía
Las ganas de asesinarme hasta el alba
Que nada lograba romper
A los inmortales, las lagartijas
Los horribles aplausos carnales
Los bautizos silenciosos de todos mis hijos abortados.
