... mientras bajo tierra, las serpientes necrófagas se retorcían luchando, encendían soles solitarios, longevos y gélidos de pasado solemne, la piedra insolente de la sangre se volvió irrompible, impenetrable, solo flores comieron las lombrices, solo flores regadas de lágrimas saladas y plaquetas... RothK.O.







sábado

Advenimiento del Bestiario

y si no fuera así..., y si el último aliento de la tierra no estuviera posado sobre el desperdicio de los hombres, entonces por fin podría verse el sol...

¿y si los hombres hubieran escuchado a los gnomos...?

i

Se escuchó profundo y pedregoso

Susurro terrenal abriéndose

Naturis irreflexus pagarás las culpas

Sobre y bajo los hombres

Caerás en la bravura de la necrosa marea

De tus edificios y cemento

Cables del tercer y primer mundo

El gnomo sapiens ha callado expectante

El silencio se abrió en el cielo

Sientan las rocas calentarse

La tierra habla al fin

Los muertos abren sus pupilas

Alzan sus manos al sol hiriente

Sapiens no sapiens tu raza no es digna

Y desde el fondo de la tierra

Habló sin temores la venganza.

ii

Quiero oír huesos rompiéndose como cartílagos

Estallidos en bloques de hielo

Licencias culposas sanguinarias se apoderan de mí

Mentiras pacifistas mueren en estas manos

Conciliaciones perecederas atravesando mi pupila maliciosa

Todo transcurre lento en el vals deshuesadero

En los gritos de gozo y rabietas callejeras

Embistes portentosos en la acera teñida de rojo

En el recorrido lánguido de los años perdidos

Que me espere el cielo azul /

Mientras a mordiscos destripo sus ilusiones,

No desesperen sus armas /

Los futuros comensales de mis intestinos,

Las bacanales confusas hieran mi sangre

Hielen mil veces mis añoranzas y mi sed

Una bestia herida al anochecer /

Consume calumnias para adormecer al sol

Es hora de encerrar los miedos

Sacar las cruces y rosarios

Rescatar la ira de la celulosa extraída

Recitar al unísono los padrenuestros

Los ave marías, los engaños eclesiásticos

Vengan por las calles demagogas

Despertando a los más fieles

Que el temor no haga trizas

Su valentía de agua bendita

Estas uñas ensangrentadas

Esperan esas lágrimas sacras

Pero miren estos ojos /

Mientras rasgan la piel

Traigan vasijas para mis fluidos blasfemos

Mil estacas para este corazón negro

Doncellas de hierro para encerrar esta alma insoluble

Vean que a cada intento les crece el temor.

No hagan filas ni hileras

Desde el fondo del abismo se ha de ver la sombra

Aquí ha nacido por fin

La suma de los miedos

El descuido de la felicidad

La muerte certera de sus hijos

La liberación carcelaria

La venganza aborigen abusada

La abolición demoníaca de su imperio caído

Aquí nace el bestiario

Lo que han desechado

La bazofia de la vida moderna

Todos los llantos y cicatrices abiertas

Aquí esta la venganza imperecedera

Las bocas secas y sangrantes

Los brazos mutilados

Aquí están sus bastardos asesinos

Sus violadores y pervertidos

He aquí los parias personificados

Ejército incansable de un solo ser

Aquí nacen las flores sórdidas

Aquí yacen sus falsas esperanzas

Aunque recen un millón de veces

De nada sirve correr.

iii

Brazos y manos han caído

Voces altivas han caído

Han caído los aires triunfantes

Han caído las lenguas batientes,

Como moscas que caen

Como árboles silentes

Como hielos que se rompen

Como almas que se elevan

A un firmamento nauseabundo y celestial

Las sangrientas lágrimas amantes

Recorren piezas de loza y yeso

Los alambres afirman sus almas

Dibujadas como pliegues sacros

Las hileras de derrotados,

Descolgados de sus enceres /

Despojados del poder

Caminan hacia su deceso

Sapiens no sapiens, lo has perdido todo

Sapiens no sapiens, no mires atrás.

iv

Sinfonía tempestuosa avecinada
calma sedante calambre,
estallido mortuorio
las mil plumas del hambre
Viseras de luz profunda.

Necrosa marea / necrosea

Hominis dominus,
Sapiens no sapiens,
Anémona funeraria
Arrebato pordiosero de esperanzas,
Esperpentus adefesius
Naturis irreflexus,
Abrazo pestilente
Basurero depilatorio de especies irresolutas.

Oh sapiens no sapiens!
No se entrega al dios dormido
La expectación angustia
Del esperpentus adefesius,
Y el populus dementius
Se sienta y observa incredulus,

Crustaceus cerebelus,
Conversacional ánima plástica
Vendible crítica greenpeace
La del hominis dominus,
Que se pierde solitario
En el naturis irreflexus
Del sapiens no sapiens,
Del transhumanus destroyer
Que solo dejó cuerpo menoscabado

Mientras al gnomo sapiens hacía callar.

v

Hominis Dominus de tiempo difunto

Tus años abrazan ahora

Como la soga de tus enjuiciados bellos

Tus horas se acaban y se pierden

En las sombras que creaste

Que no reflejan el brillo solar

Desde los pantanos verdes luminosos

Retumban las voces de los nuevos niños

¡Miren, miren!

La estampida de los reyes muertos

¡Huyan, Huyan cobardes!

Sapiens no sapiens

Ya no hay tierra ni madera

Que puedas quemar

Que se nuble de vientos negros /

El futuro de su raza

¡Huyan cobardes!

Que no hay tiempo ni esperanza

Que fe ni imperio pueda atravesar

vi

Y se levantaron los mancos, los tuertos

Renacieron los cojos y enredaderas enlodadas

Los ojos rasgados, los parias

Zombies putrefactos y perros con distemper

Se levantaron de las fosas comunes

Los torturados, los inculpados.

Cada brazo del bestiario se armó de mil brazos

Con millones de piernas cada pierna.

El Gnomo Sapiens miró desde su púlpito desolado

Altar pordiosero y solitario

Tomó su cuerpo deshojado por el régimen No Sapiens

Pensó en las veces que el Hominis Dominus fue advertido

Ese reinado soberbio sobre la tierra,

De la venganza justa y plena ya naciente

Que acompañaba una leve sonrisa

E iluminaba suavemente la tozudez de su raza desechada.

Y el reino fatídico de los hombres pronunció:

“¡Gnomos oh gnomos bienaventurados!

Su palabra fue ruta y sendero luminoso

Mas no quisimos oír sílaba alguna.

Si hoy los gusanos hambrientos

Hacen desfiladeros como laberintos

Entre nuestras vísceras y pelo

Entre nuestra algarabía desconcertada

No ha de ser culpa vuestra,

Ni ha de ser consuelo entregar ahora,

En vuestras manos nuestras vírgenes,

Sin embargo aquí están,

Hiérvanlas en sus fuegos sagrados

Para bendecirlas y hacerlas dignas de devoción

Les necesitamos más que nunca,

Nuestro Dios nos ha abandonado.”

Los fieles del reino muerto se sacudieron el polvo cemento

Los cables multicolores que cubrían sus camas derruidas

Aparecieron sedientos y moribundos entre los edificios

El vidrio y acero los hería como nunca antes habían sentido

La piel gastada les colgaba como harapos,

Algunos habían mordido sus lenguas y ya no podían hablar.

Los que cargaban crucifijos y bandas del poder

Veían castigo divino, leían frases apocalípticas /

Mientras sus fieles morían,

Veían desde lo profundo de sus heridas

Al bestiario expiatorio naciendo

A los árboles erguirse, las rocas retomar su fuerza

La necrosea volverse mar

La venganza endemoniada de una tierra

Que se entregó abierta e inocente

A sus cuchillos sanguinarios.

loros y metrallas

Hoy loros cuelgan de un alambre

Unos quince millones de un alambre de cobre

De un palacio de cobre y cañones de cobre

De circos pobres y panes de hambre

Otros millones de gorriones comen chauchas

Saborean al unísono promesas

Entregan en bandeja las bandejas

Donde se los han de comer las lauchas

Hay que afirmarse los ponchos

Para que los vientos del cambio no nos quiten todo

Hay que a la tierra ponerle ganchos

Amarrar las ideas a los botes pesqueros

Al horizonte que se aleja, instalarle luces de mañana

Desenvainar los alaridos de antaño

Hay que a estos años incendiar de azaleas

Poner los gritos en las ventanas

Que este sol no vea, que nos dejamos al desengaño

Hay que entristecerse por un segundo

Por esta noche de trasnoche

Por la oscuridad que clama el regreso

Por esta pena creciente

Por una neblina maleante y resistente

De tantos brillos y joyas que apagan arrabales

Hoy mi pena son dos soles

Tres mañanas más

Cuatro olvidos en el futuro

Hoy los sueños se reciclan

Se desmorona la estampa

Hoy se vuelve a cero

Hoy es tiempo del tiempo de mañana

La esperanza es la perdición del olvido

El fuego la desazón de la carnada

Cuando todo duerme en desgracia

Las hienas afilan sus estómagos

¡Ay de los que no estén despiertos!

De los que vean en este desierto una alborada

No hay que rendirse sin dar batalla

Pero sobre todo dejar de lamentarse

Cuando el segundo de la pena ha dejado su metralla

Para estos corazones debe haber mentes fuertes

Y una escopeta en cada brazo

Por si todo falla

viernes

carne

Siéntete en mis manos y escúchame por dentro

No te sientas culpable que la culpa no es silencio

Que las flores no sirven sin espinas

Que la alegría no acaricia sin lamentos

Arráncame la espalda de estos huesos amarillentos

No hay amor en estas telas ni la risa en tus gemidos

No pidas que te calme, no prohíbas el olvido

De estas manos ni sombras, ni de estos ojos recuerdos

Los quitamos a mordiscos sobre el alba de esos cuervos

Cada beso una herida, cada grito un alarido

No me vengas con sollozos si de poros nos nutrimos

No me ofrezcas el alma, esta vez voy por tu carne

No necesitamos secretos, no tenemos los abrazos

No juramos juramentos ni mordemos vocablos

Quiero un cetro de amapolas, quiero un ramo de tu hambre

Quiero verte hervir la sangre, pero de oro las pistolas

Que la indecencia de mi alma llegue hasta tus nietos

No te acerques sigilosa por los campos abiertos

Sabes que de tu reinado, se burla mi alma

Y que se derrite con el primer rayo de sol

Así me ves sonriendo amarillo

Entre el café del café y el olor de mis uñas

Entre los aceites del deseo y de la inmortalidad

Entre los trazos de la pereza y el grito esperpento

¿No me ves las alas? Yo también soy inmortal

Aquí estoy con los brazos bien abiertos

Esperando la brisa de la fuga y la emoción

Sólo una vez me refugio en esas plumas

Un poco de sangre no resiste tanto olvido

Si no nos extrañamos ni la mitad de los besos

No hay que mentir o miente pero en silencio

El suicidio no es necesario cuando se está lo suficientemente muerto

Ahoga con un tajo sarnoso mi arañada piel de espinas

Entrégame en los brazos tus falsas esperanzas

¿Qué no ves como amanezco en el ocaso de tu estancia?

sudor

Yo no quiero verte dormir, ni sentir esas manos que se alejan

no quiero que seamos uno solo o ver tu cuerpo de otro modo.

No me interesa ahora vivir para el mañana

ni perderte entre mis sábanas, sabiendo que regresarás.

No quiero haber hablado de un amor inexistente

Y no haberte dicho de una vez y a raspa dientes

que no te quiero de compañera para una vida entera

esta noche y nada más, ni el amanecer siquiera.

me entrego al rocío del fluido, de tu carne y de nacer,

entre esas piernas que imagino, entre las risas del olvido

entre la noche y los suspiros, entre tu espalda y el placer.

hoy mi alma está de viaje, y espero no vuelva más,

hoy mi plan es el chantaje con una botella y un papel

con las caricias borracheras y esas ganas de tener,

entre mis manos altaneras toda la gracia de tu ser

Porque sobre una cama elástica duerme la mujer manguera

sobre tu desgracia mi eterna borrachera

sobre el olvido, el olvido, sobre los clavos las púas

sobre los párpados la miel

y sobre mi colchón tu piel desnuda.


Si te miré y te guardé, ésta vez en mi cama

ha de ser por tus caderas y mis ganas

de deshojarte hasta la muerte

pero sin promesas de quererte

y sin vergüenza ni esmero

morder por última vez esas piernas

y botarte al basurero.

sangre

Al mirarte, desde la sentencia al recuerdo del ayer
Ni me llegan tus suspiros, ni tus aires de mujer
A estos labios mordisqueados que saborearon tu perfume
Ni una búsqueda nueva, ni un impulso que consume,
estos dedos, este aliento, estas ganas de hacerte daño
Diluidos los intentos, agazapados los bestiarios
Rezando, pidiendo, esperando el libramiento
Desde el vuelo sin lamento, al agrio sabor de la hiel,
Como carrera sin frenos, al plastificado anhelo de tu piel.

Estas venas cavernarias, este gozo mal gastado
sabor a muerte prematura, un abrazo forzado
una sonrisa traicionera, una espada, un esclavo
Una muerte pendenciera, sin herencia ni centavo.
Al verte desde arriba, lo pululante de tu cuerpo
Al despreciarte tanto, después de hacer perfecto
La escena del amor eterno
Hay que caer en el olvido, hay que odiar sin sentido
Como animal mal herido, juzgado a necedades
algo de mentira hay en estas verdades
algo de cariño en este ultraje,
algo de honesto en este traje, alquilado del ayer
una mentira conveniente, una gota de sudor
un secreto entre dientes, tu sentencia el falso amor
mis gotas en tu alma, me despido y me despido
mientras llega la calma y se agotan los suspiros
yo no te amo ni me amas,
ni te extraño ni me desarmas
ya no espero tu llegada hoy cobraste esperanzas
cuando te miré otra vez con mi brillo muerto de hoja afilada
mi resoplo sobresaliente y la ópera del fluir
te veo descendiente cuando pienso la culpa mía
te respiro y vomito, desde el fondo de mis días
no pido perdón ni hago funerales
a la flor marchita de tus piernas heridas
lo denso de la sangre, chorreada y partida
tu mirada que se pierde y mis pupilas palpitan

De la muerte del Viejo

Pseudo poemario de la muerte del abuelo.

cuando ya no hay raíces, la piel deshoja, se alejan las manos de la tierra adyacente, sus ojos y mis ojos se hacen cuevas, la sangre que era sangre y ya no es, se escribe, se pierde entre la tinta que rebosan los ojos y estas uñas que rascaban, cavan norias que respiran, y esos años perdidos se hacen sombras que iluminan.

$300

A mi abuelo lo mato la brecha digital

La falta, el detrimento menoscabado

A mi abuelo lo mató la democracia

La gracia de caminar desnudos

Yo aguanto hasta hoy lo que el viejo no pudo

A mi abuelo lo cagó el culo gigante

Nació envuelto en caca,

Nunca en su vida el prosperus

Lo mataron las farmacias.

A mi abuelo lo maté yo

Y mataré al tuyo con mi consumismo hiperactivo

Te voy a hacer mierda,

Apunta de recuerdos perdidos

Ese viejo culiao,

Que fue mi abuelo y que tanto quise

Me mando hace 15 años

A sembrar cicatrices

A mi abuelo lo mataron,

Tres huevones que ni siquiera supieron

Lo que en este cuerpo se vive

Con la estancia del desvelo

Que se los coman en carne,

Que se los metan hasta el hocico

Que les dejen estos recuerdos

Que hoy maldigo y maldigo

A mi abuelo y otros tantos

Los mataron con su vino

Con el pan, con los cigarros

Con el circo, con la gracia del dolido

A mi abuelo hoy en día

Como sabiendo sus secretos

Vienen los tiras y sus risas

Nos dicen que el huevón era fleto

A mi abuelo lo mataron

El huevón conchesumare

Se veía tan bonito,

en su urna de buen padre

Que no me vengan con suplicios

A mi abuelo lo mataron

Y no fueron los milicos

Aunque también lo intentaron

Ahora el viejo es leyenda

Ya pasó y lo repasaron

Hoy día y a sabiendas

A mi abuelo lo mataron

Lo mató el neo liberalismo

La sed del desierto

Lo mataste vos mismo

Lo matamos trescientos


Al viejo una capucha

Pa` las estocadas mortales

Resistiendo el arresto

Murio en los arrabales

Murió en su ley decían algunos

Y obvio que tenían razón,

Pero desde lejos es más fácil

Aguantar esta hinchazón

A ese huevón se lo pitiaron

Lo dejaron como tronco

Se lo echaron al hombro

Le ensangrentaron el poncho

Pero ese abuelo era mi abuelo

Con su estirpe de huevón cuma

Con su navaja de artillero

Con su discurso de viejo choro

Con la enseñanza del obrero

A mi abuelo lo mató la hacienda

Los registros de los pacos

Ese pito a escondidas

Lo mató el abecedario

Internet le puso fin

El gmail se lo cagó

A ese viejo de enseñanzas

La policía se lo echó

Y no me vengan con excusas

Que la crisis ni los diarios,

Que la influenza ni la puta

Ni el tsunami ni bestiarios

A mi abuelo sin excusas

Tres huevones se lo echaron

la posmuerte, la nueva vida

La procesión llegó vestida de muerte, traían consigo años de recuerdos, rabias, abrazos y enceres del olvido, en mis brazos mi hijo miraba preguntando en silencio ¿por qué había muerto el bis (abuelo)?, mi sonrisa se dibujó suavemente mientras intentaba recordar los versos que habría de leer en los próximos minutos. Al terminar mis palabras comenzó a bajar la urna, los sollozos susurrantes se hicieron gritos que movían nubes, las lágrimas podían regar interminables campos, borrar insaciables rencores.

La tierra abrió sus poros y absorbió el linaje repatriado de su hijo magullado, de cierta manera lo devoró en un acto infinitamente emotivo, envolvió el cuerpo gravitante con una lengua de piedras que fueron ocupando mínimamente cada orificio del viejo hasta convertirlo en roca, y finalmente se hundió en el recuerdo sangrante de los que asistieron a la despedida de ese hombre pequeño y terco que se volvió inmortal.

El cielo se abrió manto terrenal y pedregoso, el silencio de la partida se llevó a todos los espíritus venganzas en un dos por tres, y mis pies, piernas, manos y tormentos se hicieron huesos astillados, me entregué temerario a la amenazante capa del recuerdo dormido, me sentí victorioso cuando fui el último en derramar la lagrima solitaria que bañaría por siempre la estancia fútil de un arrepentimiento mayor. Mientras bajo tierra, las serpientes necrófagas se retorcían luchando, encendían soles solitarios, longevos y gélidos de pasado solemne, la piedra insolente de la sangre se volvió irrompible, impenetrable, solo flores comieron las lombrices, solo flores regadas de lágrimas saladas y plaquetas.

Los días anteriores al juicio fueron desgarbados, la familia rapiña se apoderó de cuanto pudo y mis propias manos hurgueteaban las posesiones antes de que la sangre se coagulara en la baldosa que arropó la muerte del viejo.

Finalmente entramos ordenados militares, los culpables se nos separaban por muros transparentes, se veían sus nucas marcadas en cicatrices por el peso de la culpa, el reflejo empañado de los hálitos purulentos

Un par de gendarmes esperaban el comienzo de la guerra, nosotros, las víctimas, los desconsolados, como nos llamó la prensa, callados, silentes al lado izquierdo de las bancas de la izquierda, y a la derecha, como estirpe ofendida, como linaje maculado victimario, mirando de reojo, respirando venganza y sospecha carcelaria, la familia de los atacantes.

Una barrera viviente ametrallante, verde y de botas negras se instaló entre parte y contraparte, aguantaron gallardos los insultos derechistas que brotaban por cada año que se le sumaba a la sentencia asesina y cobarde de los vástagos diestros.

Salimos escoltados, temerosos para el resto, nos hicieron de azúcar con los escudos verde con verde transparentosos, nos llevaron de las manos, de las lenguas, de los pelos, de las sienes, escuchamos silbidos de muerte en el viento pendenciero, nos quemaron en tres infiernos, uno por cada ciento, uno por cada uno.

Consiguieron los números de nuestras casas, amenazaron dolosos las vivencias imaginarias, nos entregamos ese día del juicio, un violentado no puede mirar al victimario, o sus hijos a sus hijos, o sus hijos a sus padres, o los padres a los padres o a quien tenga que ser.

La vida es dura y repelente, el infierno es cercano al punto más alto sobre la tierra, las deidades se extasían al ver féretros vivientes, el cielo cesa la lluvia cuando la sangre salada y transparente deja el cuenco de los ojos para caer en el resumidero barrial, los rostros amenazantes toman nubes a su antojo, los deudos hacen hileras en la fila de la carne para borrar los despojos.

flagrante callejera

Tuve que arrastrarme por la tierra roja

Para conocer su sabor a oxido sanguíneo

Carne masticada, olor a huesos rotos

Un par de dientes decoraron la vereda principal

Como ventolera enardecida

Irrumpiendo rompe cráneos

Esclavizó mis venas al torrente del deshielo

Manchas inolvidables para una sola cabeza

Una sola mirada y una sordera creciente.

Se dobló por la esquina y no permitió parpadeo

Como la nueva vieja ola golpeó y murió

Renació en mis alaridos chirriantes

Volvió a golpear con venganza

Como si yo hubiera sido el culpable

Que sus hijos y sobrinos

Que ahijados y vecinos

Hubieran matado al viejo

Como si fuera el dueño del calabozo

En el que ahora respiran mocos secos

Y desfilan las docenas de violetas

Que los esperan cada noche y amanecer.

Me golpearon tantas veces que no lo sentí,

En los vidrios rotos del reflejo callejero

Redefiní mi rostro y olvidé el anterior

Apenas percibí el sonido de la huida cobarde paliza

Al mirar de reojo recibí el nuevo modelado a la nariz

Las piedras heladas me susurraron

Canción de cuna mortuoria

Cirugía estética sin opción

Golpe rencoroso al estado menor

irrupción matutina

He de ser valiente, el espejo no miente

El coraje se arrepiente al abandonar esta mirada

Algo dentro de mis amaneceres se obscurece

Irreconocible guiño metamorfosis

Suprimida la esperanza de recuperación

Nuevos surcos para lagrimales desarmados.

Es fácil desde el otro lado

Quitar todo al hombre semi-hombre

Al neogenito sapiens masacre cutánea

Un engranaje menos en su maquina des/articuladora

Un excedente amorfo en su cuenta mensual

Un número menos en su libreta esclava

Y que vengan los bancos

Y con mi lucero des/construido

Cerrar un poco los párpados

Insensibilizar la pérdida de todo sitio

Apretar los dientes cuando me lo quiten todo

Porque de ser fácil

Hubiera lamido la acera por otros dos días

Cuando llegaron los verde con verde

Me quitaron las llaves

Me llamaron desempleado/desmembrado

Me reestructuraron la cara golpiza anterior

Se apiadaron de mi despojo

Me dejaron ropa sucia

Zapatos sucios

Recuerdos rotos

Alcohol de guarda

Medallas imborrables

Y un puente eterno que absorber

ese colchón de piedras verdes

Once escalas en el fucsia furioso

Amarillos rosáceos en cada azulejo blanquecino

Verdosos pastos acuáticos en la piel de este gigante alquiler

La tierra se torna naranja cada vez que mis barbas la penetran

Los sueños muertos celebran funerales al amanecer

Mi iris decrece celestino en mis ropajes del terror

La lengua cae pestilente sobre pliegues masacrados

La ventolera riachuelo susurra cada cita

Las almas de otros difuntos abrazan mi nuevo hogar

flagrante callejera Nº2

Y caminé luego por los senderos que no conocía,

Ahogué las esperanzas cuando las ratas

Me quitaron el saludo

Me sentí exonerado de mi posición condescendiente

Me costó encontrar el orificio

Por donde le cuelgan las carnes

A todo pestilente cadáver monetario

Me colgué como pude de los durmientes párpados

Para encontrar la amanecida

No dejé que me encontraran

Cuando fueron a quitarme lo que ya no me quedaba.

Entendí por fin

Que los que no son rubiecitos como yo

Que no tienen los ojos de cielo como yo

Los que no son lozanos como yo

Están destinados a la tragedia.

Se escupirán entre ellos

Seguirán aplanando las calles pestilentes citadinas

Seguirán respirando vorágine

No podrán jamás alcanzar la independencia

Continuarán manoseándose en cada esquina basural

En donde se perpetúa su mala raza

Donde se eterniza el pavimento borracho de las minifaldas virulentas.

No hay esperanza para ellos

Ni la hay para mí,

Pero he vuelto los ojos a sus miradas

He evidenciado cada garra que apunta a mi entrecejo

He adivinado cada amenaza irrisoria

Con sus ridículos planes para atacarme

Intentando golpes de estado al poderío de mi estirpe

Sangre azul, vencedora y superior.

Por estos días no puedo confiar en nadie

Desde que fui despojado de mis bienes,

Exiliado de mis labores,

Desde que fui traicionado por mis fieles,

Desde que fui desfigurado.

Todos estos energúmenos me miran

Instalan luces en las aceras y pantallas brillantes

Quieren confundirme

Pero los conozco bien

Y los voy a encontrar borrachos

Drogados con su eterna pasta basura

Los miraré a los ojos con mi iris azul cielo

Clavaré en sus indignos corazones mis uñas de oro

No le tengo miedo a estos bosques

Tengo mil sirvientes a mi antojo

Tengo para mí un reino que brama mi regreso

Tengo mi cetro de huesos rotos

Tengo un castillo de azulejos

el grito que ya no está

Llegó con el vuelo tercer mundano

Con la pobreza animal

Con el vocabulario arrabalero

Y siento que me empuja

Que me aprieta

Siento que me ahoga de espacio perdido

Cada paso helado de humedad

Cada reflejo anaranjado y azulino

Los vidrios rotos de la sal que cicatriza los muros

Para hacerle frente debo aislar el sonido

Debo separar las letras y los arrullos

Alcanzar una nueva alternativa oral

Un metalenguaje de tribus y jaurías

Una lengua muerta que mece suavecito

Los resoplidos friolentos de los muros cerámicos

Una sonrisa que acostumbre limitar

El verde musgo que ha tomado mi blanco vestido

Cuando todo duerme y se despierta

La desaparición continúa

En el imaginario individual

Se vuelve de la piedra tosca

Que parió mi resurrección en vida

Que conformó inconstante

Los brazos del lodo que contuvo mi llanto

Cuando cual monstruo dantesco

Se detuvo en mi umbral auricular

Me susurró congelante

Selló la noche perecedera

Y nunca más volvió a salir.

la caída de las noches

Y el frío apareció de pronto

Nadie lo recibe con brazos abiertos de triunfo futbolero

Me clavó la espalda amarillenta recuerdos perdidos y ajenos

Me lamió la nuca de sabores transgredidos

Necesité primordial el rastro de las calles abandonadas

Pido perdón mil veces

Porque dentro de mí nace una bestia

Y no ha de abandonarme

Lo presiento

En mi rabia sordera

En mi cabeza retardada consecuencia

Los golpes violan el futuro

Mis gustos van cambiando

Y acaricio, acaricio.

Ay de estas manos sobaderas

Ya no se conforman con texturas textiles

Y si no hay nada que me quiten

Que ha de hacer un exiliado

Si no sobar

Sobar

Sorber

Gozar

De los equívocos caminos errados

De la ignorancia de mi irascible mirada

Me siento monstruo incalculable

Incapaz e inmortal

Incontenible marrueco pendenciero

Irresistible caminar ajeno

Pido perdón porque lo siento

Aún dentro de esta ignominia

Sé que yerro

No estoy tan loco como se pretende

Ni tan sordo como se dice

Que he de decir al juicio

Cuando pregunten si la soledad es soliloquio

Si mi arma principal no era infalible

Escupo al cielo de las piernas abiertas en desgracia

Me perdono sólo porque sé que no hay perdón

Últimamente no me importa

Si era ruiseñor de campos sagrados

Si mi futuro estaba tapizado de gemidos estertor

Si mi iglesia que era y que es, me extraña sacrílego

En los brazos de cada maría que olvida mi mirada lasciva

Si tan invisible como el credo no soy.

Mis manos aún son fuertes

Mis piernas revientan entre llamados de auxilio

Mis venas cavernarias

Se suplican unas a otras

Se muerden y escupen

Vomitan pus futura.

antes del amanecer

Y vino la noche eterna

Me aclaraba la luz del susurro dormido

Mis ideas primitivas afloraron en invierno

Con las gotas sementeras de mi paradoja existencial.

Al ver tanta y tanta maliciosa ventolera

Me secuestraron lo escéptico

Me hice creyente de cada punto corrido quinceañero

Hoy no hay animal hiriente ausente a mi pupila firmamento.

Déjame con este lánguido silicio cautivar tus miedos

Mi risa se híper ventila en tu llanto anochecer

Cautiva mi silencio insolente

Mi lenguaje corpóreo

Mi estirpe gloriosa

La fecundidad de tu especie mejorada en mí

No ha de ser desdicha este encuentro

El azul de la herencia tiñe amaneceres eclesiásticos censurados

Esos gritos se los lleva la rabia parida

No me culpes que no soy monstruo

Solo cabizbajo y de alta sien

Hoy los muros muestran caminos irreconocibles

Y los has de caminar

Sin mi mano, sin mi sexo

Porque no es culpa mía tu desgracia

Solo te extraño al olvido

Cuando el agua ventisca se cuela en mi marrueco ruptor

Cuando mi espalda se acaricia por el anaranjado recuerdo de mi odio

No espero que me agradezcas

Yo sé lo que hago

No hay razón amor platónico

Yo sé perfecto tus aires

Que mi desdicha era tu querer

Y ahora que te dejo

Y ahora que vomito hijos muertos

No creas que me arrepiento

Sigo suplicando mi vuelta en tierra

Con todas tus carnes, cuerpos

Estaturas, gemidos y alaridos

Pero la culpa es del otro

Y así lo he decidido

Sutilmente

La culpa es no mía

El suplicio era pendiente

De la mortuoria escapada

De mi renaciente desvelo

De mi perteneciente agujero

Sesgado de alimañas transversales

Animales animadversos

Voraces tempestuosas

Y espíritu semi-errante.

una noche por lamento

No recuerdo con exactitud si la rabia o mentira

Malograron sinceramente el ocaso de mi libertad repelente

Para ser inmortal morí un montón de veces

Cada vida que canté en la esquina olvidada

Cada baile azaroso con espinas rosáceas

Las ánimas animadas del recuerdo televisión

Los colores en la cima del árbol vetusto

Las vigas entristecidas, la ventana

Ese salto interminable de los vientos epidemias

El raspaje de gusanos hambrientos

El gastado olor amarillento de todos los ropajes

Las últimas palabras del cazador.

Los últimos alientos y batallas

El recuerdo malgastado de la lana agrietada

Los lamidos pestilentes en sus caras

Los trozos y trazos plásticos

El jugueteo amoroso del negado amor primario

El odio, la ira, la impotencia, la lejanía

Las ganas de asesinarme hasta el alba

Que nada lograba romper

A los inmortales, las lagartijas

Los horribles aplausos carnales

Los bautizos silenciosos de todos mis hijos abortados.