... mientras bajo tierra, las serpientes necrófagas se retorcían luchando, encendían soles solitarios, longevos y gélidos de pasado solemne, la piedra insolente de la sangre se volvió irrompible, impenetrable, solo flores comieron las lombrices, solo flores regadas de lágrimas saladas y plaquetas... RothK.O.







viernes

flagrante callejera Nº2

Y caminé luego por los senderos que no conocía,

Ahogué las esperanzas cuando las ratas

Me quitaron el saludo

Me sentí exonerado de mi posición condescendiente

Me costó encontrar el orificio

Por donde le cuelgan las carnes

A todo pestilente cadáver monetario

Me colgué como pude de los durmientes párpados

Para encontrar la amanecida

No dejé que me encontraran

Cuando fueron a quitarme lo que ya no me quedaba.

Entendí por fin

Que los que no son rubiecitos como yo

Que no tienen los ojos de cielo como yo

Los que no son lozanos como yo

Están destinados a la tragedia.

Se escupirán entre ellos

Seguirán aplanando las calles pestilentes citadinas

Seguirán respirando vorágine

No podrán jamás alcanzar la independencia

Continuarán manoseándose en cada esquina basural

En donde se perpetúa su mala raza

Donde se eterniza el pavimento borracho de las minifaldas virulentas.

No hay esperanza para ellos

Ni la hay para mí,

Pero he vuelto los ojos a sus miradas

He evidenciado cada garra que apunta a mi entrecejo

He adivinado cada amenaza irrisoria

Con sus ridículos planes para atacarme

Intentando golpes de estado al poderío de mi estirpe

Sangre azul, vencedora y superior.

Por estos días no puedo confiar en nadie

Desde que fui despojado de mis bienes,

Exiliado de mis labores,

Desde que fui traicionado por mis fieles,

Desde que fui desfigurado.

Todos estos energúmenos me miran

Instalan luces en las aceras y pantallas brillantes

Quieren confundirme

Pero los conozco bien

Y los voy a encontrar borrachos

Drogados con su eterna pasta basura

Los miraré a los ojos con mi iris azul cielo

Clavaré en sus indignos corazones mis uñas de oro

No le tengo miedo a estos bosques

Tengo mil sirvientes a mi antojo

Tengo para mí un reino que brama mi regreso

Tengo mi cetro de huesos rotos

Tengo un castillo de azulejos

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