Y caminé luego por los senderos que no conocía,
Ahogué las esperanzas cuando las ratas
Me quitaron el saludo
Me sentí exonerado de mi posición condescendiente
Me costó encontrar el orificio
Por donde le cuelgan las carnes
A todo pestilente cadáver monetario
Me colgué como pude de los durmientes párpados
Para encontrar la amanecida
No dejé que me encontraran
Cuando fueron a quitarme lo que ya no me quedaba.
Entendí por fin
Que los que no son rubiecitos como yo
Que no tienen los ojos de cielo como yo
Los que no son lozanos como yo
Están destinados a la tragedia.
Se escupirán entre ellos
Seguirán aplanando las calles pestilentes citadinas
Seguirán respirando vorágineNo podrán jamás alcanzar la independencia
Continuarán manoseándose en cada esquina basural
En donde se perpetúa su mala raza
Donde se eterniza el pavimento borracho de las minifaldas virulentas.
No hay esperanza para ellos
Ni la hay para mí,
Pero he vuelto los ojos a sus miradas
He evidenciado cada garra que apunta a mi entrecejo
He adivinado cada amenaza irrisoria
Con sus ridículos planes para atacarme
Intentando golpes de estado al poderío de mi estirpe
Sangre azul, vencedora y superior.
Por estos días no puedo confiar en nadie
Desde que fui despojado de mis bienes,
Exiliado de mis labores,
Desde que fui traicionado por mis fieles,
Desde que fui desfigurado.
Todos estos energúmenos me miran
Instalan luces en las aceras y pantallas brillantes
Quieren confundirme
Pero los conozco bien
Y los voy a encontrar borrachos
Drogados con su eterna pasta basura
Los miraré a los ojos con mi iris azul cielo
Clavaré en sus indignos corazones mis uñas de oro
No le tengo miedo a estos bosques
Tengo mil sirvientes a mi antojo
Tengo para mí un reino que brama mi regreso
Tengo mi cetro de huesos rotos
Tengo un castillo de azulejos
No hay comentarios:
Publicar un comentario