Once escalas en el fucsia furioso
Amarillos rosáceos en cada azulejo blanquecino
Verdosos pastos acuáticos en la piel de este gigante alquiler
La tierra se torna naranja cada vez que mis barbas la penetran
Los sueños muertos celebran funerales al amanecer
Mi iris decrece celestino en mis ropajes del terror
La lengua cae pestilente sobre pliegues masacrados
La ventolera riachuelo susurra cada cita
Las almas de otros difuntos abrazan mi nuevo hogar
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