El hombre triste
Se sienta bajo el umbral
Sus piernas llegan a la acera
Sus manos hasta una botella
Echa la espalda atrás para beber un sorbo
Y de paso retroceder el tiempo
De cuando en cuando sus ojos
Se fijan hacia el reino de los cielos
Una mujer triste
Besa una ventana
Acaricia los años acumulados
Entre las partiduras de la madera
Y el polvo de las cortinas
Mientras fuma juega con el humo
Las cenizas al viento
Y cambia su cabellera
Entre la ventana y la puerta
Hay un retablo
Cansado y antiguo
Que mira la calle hacia adentro
Triste como un cigarro
O nostálgico como el vino
Un retablo extrañado
Una calle sin sentido
Se miran los tristes
Y sonríen otra vez
Se miran desde lejos
Mientras el viento del final
Acaricia puertas y ventanas
Cortinas y escaleras
Como una mañana más
De pronto cruzan las miradas
Atentas a la calle
Ausente de gente
Se enfrascan en un respiro
Un respiro entrecortado
Un respiro secreto y del olvido
O un respiro del recuerdo
Se levanta el hombre
Sale la mujer
Cigarros y alcohol
Todo en la calzada
Una última orgía para los años de él
La última para ella y sus cenizas flotantes
Las risas y lágrimas decoran la vereda
¿Que importa todo el fuego /
Que cae del firmamento?
miércoles
El musgo en las cicatrices
Una mancha de vino en el mantel
es un recuerdo inminente
Un pasado escrito con sangre seca
En fibras de hiedras muertas
Un huracán nunca olvida el camino
Es una tela torciéndose hasta secar
Una danza derruida y macabra
De agua que retoma su forma
Abrir las pieles y cubrirse
De unos cuantos cadáveres humeantes
No es comparable al olvido ajeno
Es sorprendente como pone el tiempo
A cada cual en su lugar.
O cada estría en cada esfuerzo
O más blanca la grasa y negra la carne.
El purgatorio un silencio en la batalla
Un lugar donde ver eternamente muertos vivos
Como un cabezazo constante y circular
Donde mundos paralelos se destruyen
Con esa primera caricia
Y donde yo destruyo el humo
Mirando un féretro con mi nombre
Destruyo la tarde y la madrugada
Mientras cierro otra puerta en el horizonte
es un recuerdo inminente
Un pasado escrito con sangre seca
En fibras de hiedras muertas
Un huracán nunca olvida el camino
Es una tela torciéndose hasta secar
Una danza derruida y macabra
De agua que retoma su forma
Abrir las pieles y cubrirse
De unos cuantos cadáveres humeantes
No es comparable al olvido ajeno
Es sorprendente como pone el tiempo
A cada cual en su lugar.
O cada estría en cada esfuerzo
O más blanca la grasa y negra la carne.
El purgatorio un silencio en la batalla
Un lugar donde ver eternamente muertos vivos
Como un cabezazo constante y circular
Donde mundos paralelos se destruyen
Con esa primera caricia
Y donde yo destruyo el humo
Mirando un féretro con mi nombre
Destruyo la tarde y la madrugada
Mientras cierro otra puerta en el horizonte
martes
el metal ¿de qué sirve?
la mala hierba dice la biblia
la buena cepa dice el borracho
yo digo que es la cazuela
al final, todos estamos igual
ningún rasguño
lunes
Manifiesto x
si tengo sed tomo agua,
si quiero fumar, fumo,
si quiero leer, lo evito
y si quiero escribir, bebo
Retrato de A. Pinochet por el pintor chileno Claudio Bravo
El retrato es un zapato azul
De tacón sucio
abandonado en una playa de piedras
cuyo fondo consta de un muro
donde nace una frase
que
de sólo escribirla
uno va quedando sólo.
Y al fondo más al fondo
hay un túnel cuyo fondo
/ a su vez /
es un espejo que refleja
el infinito
sin embargo cada una de sus partes
refleja otras partes
irrebatibles de la existencia burda
Gordas o confusas
irrepetibles hacia las afueras
invisibles a las manos
del propio Bravo
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