En la oscuridad mortífera
De cuchillos rasgando labios
Me he encontrado,
Añorando mordiscos
O algo parecido a un cuerpo vivo
Al recorrido de manos
En la arpillera sedosa de los poros
O encontrar un árbol al medio de un lago
Sobre una roca seca y niebla
Que flota en su interior vacío y lumínico
O un cajón repleto de recuerdos
Que se olvidan entre ellos
Es arrojarse a la protección de un niño
Chocar con labios transparentes
O mutilar manos perfectas
Envolver en metal púrpura y humeante
La silueta de la carne
O resoplidos silentes
O párpados clausurados
En pestañas eternas
Hojas que caen lentamente
En una cascada tormentosa
O pesadillas que duermen
Entre cenizas y púas
Pero el árbol está seco en esa piedra
donde el lago se ha vuelto espuma
y mi pecho es sólo un colgajo
o un desfiladero dentado
por donde verter la sangre