... mientras bajo tierra, las serpientes necrófagas se retorcían luchando, encendían soles solitarios, longevos y gélidos de pasado solemne, la piedra insolente de la sangre se volvió irrompible, impenetrable, solo flores comieron las lombrices, solo flores regadas de lágrimas saladas y plaquetas... RothK.O.







jueves

Reconstrucción de la mujer indestructible

Resistió tantas veces mis ataques que encolerizó de marfil y ébano /

Flotando perpleja mirando el mar de cemento

Me abandonó tantas veces que nunca sentí su abandono

La conocí tantas veces que no pude dejar de besarla

Me apoyé en sus caderas mil diferentes formas

La miré a los ojos y me libré pederasta en sus azotes

Recorrí todo el cuerpo de los mil ritmos de su baile

Conocí la poligamia inaplicable ley

Me hice inmoralmente invisible /

Aprendí a reconocer la angustia pre – orgasmo

La depresión que seguía la carne agrietada

Grité sus cien nombres cada vez que nos encamamos

Con cada una de las mujeres que viven en su perfecta locura

Tomé por despecho cada uno de sus matices

Rogué como pude las cicatrices por sus incontables rasgaduras.

En el abismo perdido de su espalda dibujé garabatos

Cada silueta torneada me llamaba a vivir allí

Y el inquilino que yo era, lo dejé de ser jamás

Nunca pude poseerla por completo

Un solo hombre no alcanza para tantos desgarros

Pero he de ser un masoquista

Como siempre lo fui

La he tomado mil veces de la mano y siempre ha puesto el brazo

He mordido suavemente cada uno de sus múltiples cuellos

Y siempre sonrió cambiando el tema de estación

Un día me tomaron las manos y los ojos

Me perdieron en el océano de sábanas amasadas

Un día como si nada me devoraron con todas sus lenguas

Me sonrieron con su dentadura de princesa mortuoria

Me ensalzó la alegría de la delgada amistad

Todo que se pierde en el deseo de derrotar los lazos distancias

Cuando me envolví de todas sus mujeres

No conocería una mujer de vivienda solitaria más

Cuando la sensualidad de su canto cíclico

Superó las líneas que dibujan los cirujanos

Me fijé por fin en su perfecto envase para mujeres perdidas

Y no es que no lo haya visto antes

Porque de lejos se notaban sus formas candentes

De amante perfecta, de bestia sanguinaria

Desde adentro era la incertidumbre más aún

Cuando me vi por fin cubierto de sus amarraduras

Sus millones de ensambles

Cuando su estructura perfecta

Calzaba mi molde mal hecho

Torcí y partí mi lucidez

Me dejé llevar para siempre por sus enmarañadas luces

Hice mal uso de todas sus verdades

Las convertí en textos nunca escritos

Los que nunca me pidió.

Cuando tomó sus utensilios y los apartó

A sabiendas de la tempestuosa oralidad bailable lingual

Imaginé las noches perpetuas promesas inconclusas

Supe que jamás la iba a dejar, ni aunque la dejara

Ni aunque la escupiera firmamento

No me tomó la mano ni cedió sus cuellos de hipnótica estadía

Me hice primero en la sala de espera

Me hizo paciente sin paciencia

Adorador de su perfume piel gastada

Amante secreto a sus gritos esperpentos.

los irrealistas

Los surrealistas escaparon

Se hicieron humo verdoso y rosáceo

Lejos de donde nacieron

Lejos de donde los inadaptados debían adaptarse

Donde los niños crecían con sables de bolsillo

Los realistas adaptaron coronas amorfas

Tenían cabezas de carbón a la espera de cristales

Los realistas mataron

Los demás sobremurieron

Los indiferentes indiferenciaron

Los surrealistas tuvieron miedo

Crearon mundos oníricos

Irrealizaron sueños palpables

Ocultaron las palpitaciones de lo real

Algunos soñantes creyeron ser reales

los despiertos seguían temiendo

los sables crecían

los sueños se despedazaban

los surrealistas bebían

y se hacían reales.

Los surrealistas jamás conociéronse entre ellos

Escaparon, huyeron, crecieron y soñaron

Los sueños escapistas y crecientes

Los escapes fugaces y reales

Los sueños reales y fervientes

los bolsillos pendencieros.

Los reales, realistas y perfectos

Se hicieron cobardes

Sus sables, lacrimógenas y metrallas

Poco podían hacer

Contra un mundo ideal

En que la cuchilla no existe

Pero el tajo taja.

Los surrealistas escaparon

Porque ninguna verdad es tan fuerte

Porque ninguna mentira es resplandeciente

En los ojos de un somnífero

En el miedo callejero

De un surrealista convencido

Que el sueño profundo

Entrega más frutos

Que un cuchillo en alto

Los surrealistas están ahora muertos

Y sus cicatrices marcan veredas

Su sangre irreal denota líneas de grandeza

De una corona aún presente

Triunfante y galante

De un muerto de hambre

De un muerto de frío

De un resistente calambre

Un espasmo en la agonía

Los irrealistas seguimos aquí

Inverosímiles y tortuosos

Junto a los niños y sus sables

Esperando la llegada

De un verde amanecer

Posmodernica (todas las heridas en la piel)

Prefacio

I.

Un día abrí este espejo incongruente

Mujer

Lo dejé así en caso de querer salir

A recorrer tus venas o tu futuro

A llorar tu presente

O vengar tu pasado

O por si querías salir

Mujer

De negro, porque aún te persiguen como siempre

De amarillo, por si alguien te busca indeciso

De azul, por si tus muertos te encontraran

De verde, por si aún pretenden comprarte

O de blanco

Por si decidías volver a enfrentarme

Y bañarte en mi sangre.

Porque nunca entendí

Mujer

Lo multicolor de tu vestido

O el sentido de tu ultraje.

II.

Y es que el peso de esta sangre

Amarra estos pies

Que en el pasado se posaron

Sobre la estirpe originaria

Me lleva

A las raíces cercenadas

Y las algas sustraen este cuerpo

Desde el fondo

Hasta el fondo

Desde el mar, los lagos

Las lagunas de sal y azufre

Hasta quemarme

Vivo o muerto

Y es que esta sangre

Mujer

Densa como cicatriz

Ya no corre por arterias

Ni poluta viaja en vano

Por y entre estas venas

Se ha volcado al esófago y la tráquea

Esta sangre repetible

Se bebe en toda herida

Y en su huerto de leche negra

Mis frutos se deshojan

Porque tu sangre

Mujer

Se ha desintegrado

Y en la huella del pasado

De la mía contra la tuya

Solo el acero oxidado

Brilla con sabor a exterminio

Y los sueños hoy han muerto

Y los peces flotan

Las plumas caen grises

El bosque se ha cubierto en desierto.

III.

En horas de desespero

Te he entregado

Mis esperanzas de tierra partida

A la espera cobardía

De ver caer una gota

De rocío, o una lágrima

O un hilo de sangre

Y que recorra esta garganta

Agujereada de escupitajos y polvo

Agujeros que espero sirvan

Para que cada una de tus pupilas

Mire y sienta

La sequedad de este cuerpo

IV.

Dime hombre tú que has hecho

Si entendiste lo que era cierto

Si supiste lo que fue ser niño

Si tus padres entendieron

Lo que debieran saber tus hijos

Dime hombre si aquello que importa

Dejaste recorrer tus huesos

O si un cuerpo dormitando

Dejaste a merced de cuervos

Que han quitado

De cada uno de tus dedos

Todo por lo que has luchado


Dime hombre

Si tus manos no maldicen entre ellas

No han rasgado piel suficiente

No has transformado acaso

En féretros vivientes

Las ciudades

Y la vida que era vida

Y la muerte que tanto temiste

Se han vuelto meros recuerdos

O simplemente malas compañías


Dime hombre en que piensas

Hacia donde es que llevas el paso

Y el peso, y los pasos

Los fantasmas te van bebiendo

Y tu alma se ausenta

Y ese envase pendenciero

Ya no tiene más sentido

Con sus ojos cerrados

Te mira el desencanto

Sirviendo tu corazón en una hoz

Y tu sangre hierve en candelabros

V.

En éste país eléctrico

El recuerdo se ha borrado

Las pieles cambian

Los pelos se tiñen desde afuera

Y es que la venta de su alma

Desintegra, muele y extermina.

En el país que he vivido

Desde cierto par de siglos

Mi sangre ha visto arder

Degollar, malherir y robar.

Pólvora, acero, cristales muertos

Son las flores de este sembradío

Pero insiste este país

Como el mar al desierto

Volverse un país de oro

En este mundo de bronce

Y yo jamás he renegado

Que la herencia que llevo dentro

Ha penetrado la tierra

Y malos pastos han nacido

Malas flores, mala yerba

El eterno retorno jamás se ha ido

Pero en mi país

Mujer

Ni sus hombres y mujeres

Ni tú hombre

Y por ello, tú niño

Han sentido tal desbaste

Una tragedia

El silencio rompe y zurce

Pero jamás regenera

Las respuestas han acallado

Y han mermado los sentidos

Dejemos nuestros cuerpos a lo putrefacto

Y que los gusanos reinen

Como siempre ha sido

Desde la llegada de mi sangre

A las sangres de los parias

Y a las sangres de los árboles

Y a las lágrimas tuyas

Que mi cuerpo no recorren

Mujer

Porque la porfía de mi raza

Es indolente, resiliente y cruel

Y por ello tus piernas

Han flaqueado cuando debían levantarte

Porque el final de tu cuerpo triangular

Que ha sido manchado y escrito

No ha abrazado lo imborrable

Y se ha quedado en las joyas

Con todos sus robados brillos

VI.

Tu continente

Mujer

Se ha dejado a los sablazos

Tus brazos ha torcido

Y hoy

Desde la sonrisa brillante

Al verde halo de tu vello

Desde el bosque de tu entrepierna

Que a otros mundos da respiro

De las flores que nacían en tu pecho

Y la música que revoloteaba

Tu cabello

Hasta tus hijos perdidos

A todo ha puesto precio

Este continente y tu gente

Mujer

Hoy caminan sin sentido

Han quebrado tus ciudades

Han quemado tus pueblos

Y es que tu espíritu alegre

Ha amado en demasía

Y así han dejado sobre tu cuerpo

Porquería y más mentiras

Hoy tus hijos

Mujer

Disfrazan a los suyos

Y te hieren como esta sangre

Hoy caminan como muertos sin sepulcro.

VII.

Donde sino en las luces plásticas

Han ido a dormir las esperanzas

Las heridas abiertas de tu piel abierta

Piedras y cemento en las zanjas

La herencia forzada de mi estirpe

Mujer

Ha traicionado cada poro de tu riqueza

Y esa riqueza han cambiado

Los hombres de tu pueblo alegre

Por maravillas del mundo enfermo

Al sol que reinaba le han puesto

Una corona de espinas

Al océano libre, redes de todos tipos

Y por las mañanas

Las aves van disfrazadas de María.

VIII.

El sol olvidado

Comenzó a retirarse

En los sueños las penas grises

Blasfeman contra tu nombre

Mujer

La interminable herencia de la sangre regada

Partió la tierra

Tu nombre

Tu cuerpo

Tu sexo

Tus ojos

Los colores han opacado,

Los dolores cambiaron

La magia por razón

Ilusiones por certeza

Y tu rostro multiforme

Mujer

Tus años venideros,

Por montañas de platería

Cemento, vidrio y acero.

IX.

Hoy como alguna noche

Entrego mis pesares

Y acompaño el dolor

Pero por sobre todo pregunto

Hombre

En que te has convertido

Mujer

Que tan profundas las heridas

Niño

No puedes acaso

Conservar la caja de cristal

Donde han de guardarse los sueños

Para hacerlos visibles

Pero prisioneros

Y es que en estos años del desvelo

Sangre y piedra acuñan

Bajo las almohadas

La dureza de las pieles

Y de humanos ya no hay rastro

Y entonces pregunto

De que han servido estos rasguños

Los fierros y el fuego

El plástico y el humo

De que sino otra cosa

Mujer

Que sangrar los oídos

Arder tus ojos de cristal

Y el molido de tu mirada molida

Poner bajo los ojos

Bajo la lengua

Entre dientes y piernas

Para morder y llorar rojo

Como el vestido

Que nadie ha querido que lleves

Pero a pesar de las estacas

Negras, grises y altas como el cielo

Tu vestido multicolor siempre ha sido rojo

Y en ese lago rojo

Nos bañamos un día

Mujer

Te juré como siempre

Que nunca jamás,

Pero la traición la llevo dentro

Por eso mis ojos guardan vidrio polvo

Y por eso mi boca

Por eso mis manos y mi sexo

Vidrio silicio

De flagelo penitente

Ese rojo de tu traje

Ese rojo de tu historia

De las venas abiertas

Que yace ahora invisible

Porque tus hijos e hijas

Son ahora esclavos

Pero hemos aquí los que se arrepienten

Te lloramos

Sangre

Con vidrio molido

Y hoy pregunto

Y no hay respuesta

Todos los oídos sordos

Y las manos torpes

Todos los genitales

Indolentes

Y las gargantas agrietadas

Porque perdimos el camino

O nunca lo encontramos

O nos lo han robado

Como a ti roban

Mujer

La alegría de tus puertos.