... mientras bajo tierra, las serpientes necrófagas se retorcían luchando, encendían soles solitarios, longevos y gélidos de pasado solemne, la piedra insolente de la sangre se volvió irrompible, impenetrable, solo flores comieron las lombrices, solo flores regadas de lágrimas saladas y plaquetas... RothK.O.







jueves

V.

En éste país eléctrico

El recuerdo se ha borrado

Las pieles cambian

Los pelos se tiñen desde afuera

Y es que la venta de su alma

Desintegra, muele y extermina.

En el país que he vivido

Desde cierto par de siglos

Mi sangre ha visto arder

Degollar, malherir y robar.

Pólvora, acero, cristales muertos

Son las flores de este sembradío

Pero insiste este país

Como el mar al desierto

Volverse un país de oro

En este mundo de bronce

Y yo jamás he renegado

Que la herencia que llevo dentro

Ha penetrado la tierra

Y malos pastos han nacido

Malas flores, mala yerba

El eterno retorno jamás se ha ido

Pero en mi país

Mujer

Ni sus hombres y mujeres

Ni tú hombre

Y por ello, tú niño

Han sentido tal desbaste

Una tragedia

El silencio rompe y zurce

Pero jamás regenera

Las respuestas han acallado

Y han mermado los sentidos

Dejemos nuestros cuerpos a lo putrefacto

Y que los gusanos reinen

Como siempre ha sido

Desde la llegada de mi sangre

A las sangres de los parias

Y a las sangres de los árboles

Y a las lágrimas tuyas

Que mi cuerpo no recorren

Mujer

Porque la porfía de mi raza

Es indolente, resiliente y cruel

Y por ello tus piernas

Han flaqueado cuando debían levantarte

Porque el final de tu cuerpo triangular

Que ha sido manchado y escrito

No ha abrazado lo imborrable

Y se ha quedado en las joyas

Con todos sus robados brillos

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