jueves
borrador de narrativa
es llegar a una playa
escapar
la idea de otro tipo
es llegar a la playa y escapar
la idea de un tercer tipo es llegar a la playa
escapar y encontrar la soledad
todos llegan a la misma playa
uno corta madera
y abre el tronco en donde tres escorpiones se pelean
la urna más cómoda
miércoles
Al fin del mundo cabalga un trueno
Se sienta bajo el umbral
Sus piernas llegan a la acera
Sus manos hasta una botella
Echa la espalda atrás para beber un sorbo
Y de paso retroceder el tiempo
De cuando en cuando sus ojos
Se fijan hacia el reino de los cielos
Una mujer triste
Besa una ventana
Acaricia los años acumulados
Entre las partiduras de la madera
Y el polvo de las cortinas
Mientras fuma juega con el humo
Las cenizas al viento
Y cambia su cabellera
Entre la ventana y la puerta
Hay un retablo
Cansado y antiguo
Que mira la calle hacia adentro
Triste como un cigarro
O nostálgico como el vino
Un retablo extrañado
Una calle sin sentido
Se miran los tristes
Y sonríen otra vez
Se miran desde lejos
Mientras el viento del final
Acaricia puertas y ventanas
Cortinas y escaleras
Como una mañana más
De pronto cruzan las miradas
Atentas a la calle
Ausente de gente
Se enfrascan en un respiro
Un respiro entrecortado
Un respiro secreto y del olvido
O un respiro del recuerdo
Se levanta el hombre
Sale la mujer
Cigarros y alcohol
Todo en la calzada
Una última orgía para los años de él
La última para ella y sus cenizas flotantes
Las risas y lágrimas decoran la vereda
¿Que importa todo el fuego /
Que cae del firmamento?
El musgo en las cicatrices
es un recuerdo inminente
Un pasado escrito con sangre seca
En fibras de hiedras muertas
Un huracán nunca olvida el camino
Es una tela torciéndose hasta secar
Una danza derruida y macabra
De agua que retoma su forma
Abrir las pieles y cubrirse
De unos cuantos cadáveres humeantes
No es comparable al olvido ajeno
Es sorprendente como pone el tiempo
A cada cual en su lugar.
O cada estría en cada esfuerzo
O más blanca la grasa y negra la carne.
El purgatorio un silencio en la batalla
Un lugar donde ver eternamente muertos vivos
Como un cabezazo constante y circular
Donde mundos paralelos se destruyen
Con esa primera caricia
Y donde yo destruyo el humo
Mirando un féretro con mi nombre
Destruyo la tarde y la madrugada
Mientras cierro otra puerta en el horizonte
martes
el metal ¿de qué sirve?
lunes
Manifiesto x
Retrato de A. Pinochet por el pintor chileno Claudio Bravo
El retrato es un zapato azul
De tacón sucio
abandonado en una playa de piedras
cuyo fondo consta de un muro
donde nace una frase
que
de sólo escribirla
uno va quedando sólo.
Y al fondo más al fondo
hay un túnel cuyo fondo
/ a su vez /
es un espejo que refleja
el infinito
sin embargo cada una de sus partes
refleja otras partes
irrebatibles de la existencia burda
Gordas o confusas
irrepetibles hacia las afueras
invisibles a las manos
del propio Bravo
jueves
elegía egolatría
Insisto en que se equivocan
No porque sólo yo tenga la razón
No porque me apunten
Diciéndome egocéntrico
Se equivocan al usar la palabra
Egocéntrico
No porque yo lo diga
Ni porque a mi me la digan
Se equivocan
Al ponerla entre las malas palabras
Han heredado de la religión
La culpa de quererse a sí mismos
Insisto en lo contrario
Hay que quererse para que otro
Llegue siquiera a importar
Insisto por otro lado
Que para llegar siquiera
A decirle a otro, egocéntrico
Situar el cuerpo de ese otro
O la mente si se quiere,
En pleno medio de la mira
Hay que ser lo bastante
Ego-céntrico
lo digo yo...
martes
viernes
Siete balas, un sicario y un ladrón
Siete balas mueven más lápidas
que un terremoto hambriento
siete balas por cabeza,
por chaqueta,
siete horcas,
siete dosis
siete mares en el patio trasero
siete esperas en el purgatorio
y para cada uno de los días
cada una de las balas
Las llamas abrazan el frío
pero son preferibles
como una caricia carcelera
como piedras creando bosques
cambiando el curso de las aguas
arrojando todo al mar,
todo al abismo
todo al olvido
porque entregarlo
todo al recuerdo
es suturar con púas las pendientes de la piel
e inventar cordilleras en la frente
para dibujar en ella
el abismo circular
de una tortura infinita.
Hay un asesino tras la cortina,
tras la ventana y tras los ojos
esperando en silencio,
hay una mano acariciando vestidos de tul
forzando las armas lentamente
como una gota de sudor atravesando los poros
hay pupilas hinchadas, buscando la perfección nocturna,
expandidas como un mundo inocente
como un chivo al sacrificio
y para ello
los muertos pintan los ojos de un negro rojizo
y de castaño las uñas que comen los sueños
para ello en cada parpadeo
está el acero y su peso
humeando la espesura de una posibilidad
Hay un ladrón tras la puerta
tras la cerradura y en cada cuerpo
y día a día guarda en sus bolsillos
balas, horcas y pastillas, evitando una tragedia
de esas que nadie se explica
pero bien es sabido que cualquier día
todo ladrón puede fallar.