Hoy como alguna noche
Entrego mis pesares
Y acompaño el dolor
Pero por sobre todo pregunto
Hombre
En que te has convertido
Mujer
Que tan profundas las heridas
Niño
No puedes acaso
Conservar la caja de cristal
Donde han de guardarse los sueños
Para hacerlos visibles
Pero prisioneros
Y es que en estos años del desvelo
Sangre y piedra acuñan
Bajo las almohadas
La dureza de las pieles
Y de humanos ya no hay rastro
Y entonces pregunto
De que han servido estos rasguños
Los fierros y el fuego
El plástico y el humo
De que sino otra cosa
Mujer
Que sangrar los oídos
Arder tus ojos de cristal
Y el molido de tu mirada molida
Poner bajo los ojos
Bajo la lengua
Entre dientes y piernas
Para morder y llorar rojo
Como el vestido
Que nadie ha querido que lleves
Pero a pesar de las estacas
Negras, grises y altas como el cielo
Tu vestido multicolor siempre ha sido rojo
Y en ese lago rojo
Nos bañamos un día
Mujer
Te juré como siempre
Que nunca jamás,
Pero la traición la llevo dentro
Por eso mis ojos guardan vidrio polvo
Y por eso mi boca
Por eso mis manos y mi sexo
Vidrio silicio
De flagelo penitente
Ese rojo de tu traje
Ese rojo de tu historia
De las venas abiertas
Que yace ahora invisible
Porque tus hijos e hijas
Son ahora esclavos
Pero hemos aquí los que se arrepienten
Te lloramos
Sangre
Con vidrio molido
Y hoy pregunto
Y no hay respuesta
Todos los oídos sordos
Y las manos torpes
Todos los genitales
Indolentes
Y las gargantas agrietadas
Porque perdimos el camino
O nunca lo encontramos
O nos lo han robado
Como a ti roban
Mujer
La alegría de tus puertos.
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