Al mirarte, desde la sentencia al recuerdo del ayer
Ni me llegan tus suspiros, ni tus aires de mujer
A estos labios mordisqueados que saborearon tu perfume
Ni una búsqueda nueva, ni un impulso que consume,
estos dedos, este aliento, estas ganas de hacerte daño
Diluidos los intentos, agazapados los bestiarios
Rezando, pidiendo, esperando el libramiento
Desde el vuelo sin lamento, al agrio sabor de la hiel,
Como carrera sin frenos, al plastificado anhelo de tu piel.
Estas venas cavernarias, este gozo mal gastado
sabor a muerte prematura, un abrazo forzado
una sonrisa traicionera, una espada, un esclavo
Una muerte pendenciera, sin herencia ni centavo.
Al verte desde arriba, lo pululante de tu cuerpo
Al despreciarte tanto, después de hacer perfecto
La escena del amor eterno
Hay que caer en el olvido, hay que odiar sin sentido
Como animal mal herido, juzgado a necedades
algo de mentira hay en estas verdades
algo de cariño en este ultraje,
algo de honesto en este traje, alquilado del ayer
una mentira conveniente, una gota de sudor
un secreto entre dientes, tu sentencia el falso amor
mis gotas en tu alma, me despido y me despido
mientras llega la calma y se agotan los suspiros
yo no te amo ni me amas,
ni te extraño ni me desarmas
ya no espero tu llegada hoy cobraste esperanzas
cuando te miré otra vez con mi brillo muerto de hoja afilada
mi resoplo sobresaliente y la ópera del fluir
te veo descendiente cuando pienso la culpa mía
te respiro y vomito, desde el fondo de mis días
no pido perdón ni hago funerales
a la flor marchita de tus piernas heridas
lo denso de la sangre, chorreada y partida
tu mirada que se pierde y mis pupilas palpitan
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