Tuve que arrastrarme por la tierra roja
Para conocer su sabor a oxido sanguíneo
Carne masticada, olor a huesos rotos
Un par de dientes decoraron la vereda principal
Como ventolera enardecida
Irrumpiendo rompe cráneos
Esclavizó mis venas al torrente del deshielo
Manchas inolvidables para una sola cabeza
Una sola mirada y una sordera creciente.
Se dobló por la esquina y no permitió parpadeo
Como la nueva vieja ola golpeó y murió
Renació en mis alaridos chirriantes
Volvió a golpear con venganza
Como si yo hubiera sido el culpable
Que sus hijos y sobrinos
Que ahijados y vecinos
Hubieran matado al viejo
Como si fuera el dueño del calabozo
En el que ahora respiran mocos secos
Y desfilan las docenas de violetas
Que los esperan cada noche y amanecer.
Me golpearon tantas veces que no lo sentí,
En los vidrios rotos del reflejo callejero
Redefiní mi rostro y olvidé el anterior
Apenas percibí el sonido de la huida cobarde paliza
Al mirar de reojo recibí el nuevo modelado a la nariz
Las piedras heladas me susurraron
Canción de cuna mortuoria
Cirugía estética sin opción
Golpe rencoroso al estado menor
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