Y el frío apareció de pronto
Nadie lo recibe con brazos abiertos de triunfo futbolero
Me clavó la espalda amarillenta recuerdos perdidos y ajenos
Me lamió la nuca de sabores transgredidos
Necesité primordial el rastro de las calles abandonadas
Pido perdón mil veces
Porque dentro de mí nace una bestia
Y no ha de abandonarme
Lo presiento
En mi rabia sordera
En mi cabeza retardada consecuencia
Los golpes violan el futuro
Mis gustos van cambiando
Y acaricio, acaricio.
Ay de estas manos sobaderas
Ya no se conforman con texturas textiles
Y si no hay nada que me quiten
Que ha de hacer un exiliado
Si no sobar
Sobar
Sorber
Gozar
De los equívocos caminos errados
De la ignorancia de mi irascible mirada
Me siento monstruo incalculable
Incapaz e inmortal
Incontenible marrueco pendenciero
Irresistible caminar ajeno
Pido perdón porque lo siento
Aún dentro de esta ignominia
Sé que yerro
No estoy tan loco como se pretende
Ni tan sordo como se dice
Que he de decir al juicio
Cuando pregunten si la soledad es soliloquio
Si mi arma principal no era infalible
Escupo al cielo de las piernas abiertas en desgracia
Me perdono sólo porque sé que no hay perdón
Últimamente no me importa
Si era ruiseñor de campos sagrados
Si mi futuro estaba tapizado de gemidos estertor
Si mi iglesia que era y que es, me extraña sacrílego
En los brazos de cada maría que olvida mi mirada lasciva
Si tan invisible como el credo no soy.
Mis manos aún son fuertes
Mis piernas revientan entre llamados de auxilio
Mis venas cavernarias
Se suplican unas a otras
Se muerden y escupen
Vomitan pus futura.
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