Llegó con el vuelo tercer mundano
Con la pobreza animal
Con el vocabulario arrabalero
Y siento que me empuja
Que me aprieta
Siento que me ahoga de espacio perdido
Cada paso helado de humedad
Cada reflejo anaranjado y azulino
Los vidrios rotos de la sal que cicatriza los muros
Para hacerle frente debo aislar el sonido
Debo separar las letras y los arrullos
Alcanzar una nueva alternativa oral
Un metalenguaje de tribus y jaurías
Una lengua muerta que mece suavecito
Los resoplidos friolentos de los muros cerámicos
Una sonrisa que acostumbre limitar
El verde musgo que ha tomado mi blanco vestido
Cuando todo duerme y se despierta
La desaparición continúa
En el imaginario individual
Se vuelve de la piedra tosca
Que parió mi resurrección en vida
Que conformó inconstante
Los brazos del lodo que contuvo mi llanto
Cuando cual monstruo dantesco
Se detuvo en mi umbral auricular
Me susurró congelante
Selló la noche perecedera
Y nunca más volvió a salir.
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