jueves
I.
Un día abrí este espejo incongruente
Mujer
Lo dejé así en caso de querer salir
A recorrer tus venas o tu futuro
A llorar tu presente
O vengar tu pasado
O por si querías salir
Mujer
De negro, porque aún te persiguen como siempre
De amarillo, por si alguien te busca indeciso
De azul, por si tus muertos te encontraran
De verde, por si aún pretenden comprarte
O de blanco
Por si decidías volver a enfrentarme
Y bañarte en mi sangre.
Porque nunca entendí
Mujer
Lo multicolor de tu vestido
O el sentido de tu ultraje.
II.
Y es que el peso de esta sangre
Amarra estos pies
Que en el pasado se posaron
Sobre la estirpe originaria
Me lleva
A las raíces cercenadas
Y las algas sustraen este cuerpo
Desde el fondo
Hasta el fondo
Desde el mar, los lagos
Las lagunas de sal y azufre
Hasta quemarme
Vivo o muerto
Y es que esta sangre
Mujer
Densa como cicatriz
Ya no corre por arterias
Ni poluta viaja en vano
Por y entre estas venas
Se ha volcado al esófago y la tráquea
Esta sangre repetible
Se bebe en toda herida
Y en su huerto de leche negra
Mis frutos se deshojan
Porque tu sangre
Mujer
Se ha desintegrado
Y en la huella del pasado
De la mía contra la tuya
Solo el acero oxidado
Brilla con sabor a exterminio
Y los sueños hoy han muerto
Y los peces flotan
Las plumas caen grises
El bosque se ha cubierto en desierto.
III.
En horas de desespero
Te he entregado
Mis esperanzas de tierra partida
A la espera cobardía
De ver caer una gota
De rocío, o una lágrima
O un hilo de sangre
Y que recorra esta garganta
Agujereada de escupitajos y polvo
Agujeros que espero sirvan
Para que cada una de tus pupilas
Mire y sienta
La sequedad de este cuerpo
IV.
Dime hombre tú que has hecho
Si entendiste lo que era cierto
Si supiste lo que fue ser niño
Si tus padres entendieron
Lo que debieran saber tus hijos
Dime hombre si aquello que importa
Dejaste recorrer tus huesos
O si un cuerpo dormitando
Dejaste a merced de cuervos
Que han quitado
De cada uno de tus dedos
Todo por lo que has luchado
Dime hombre
Si tus manos no maldicen entre ellas
No han rasgado piel suficiente
No has transformado acaso
En féretros vivientes
Las ciudades
Y la vida que era vida
Y la muerte que tanto temiste
Se han vuelto meros recuerdos
O simplemente malas compañías
Dime hombre en que piensas
Hacia donde es que llevas el paso
Y el peso, y los pasos
Los fantasmas te van bebiendo
Y tu alma se ausenta
Y ese envase pendenciero
Ya no tiene más sentido
Con sus ojos cerrados
Te mira el desencanto
Sirviendo tu corazón en una hoz
Y tu sangre hierve en candelabros
V.
En éste país eléctrico
El recuerdo se ha borrado
Las pieles cambian
Los pelos se tiñen desde afuera
Y es que la venta de su alma
Desintegra, muele y extermina.
En el país que he vivido
Desde cierto par de siglos
Mi sangre ha visto arder
Degollar, malherir y robar.
Pólvora, acero, cristales muertos
Son las flores de este sembradío
Pero insiste este país
Como el mar al desierto
Volverse un país de oro
En este mundo de bronce
Y yo jamás he renegado
Que la herencia que llevo dentro
Ha penetrado la tierra
Y malos pastos han nacido
Malas flores, mala yerba
El eterno retorno jamás se ha ido
Pero en mi país
Mujer
Ni sus hombres y mujeres
Ni tú hombre
Y por ello, tú niño
Han sentido tal desbaste
Una tragedia
El silencio rompe y zurce
Pero jamás regenera
Las respuestas han acallado
Y han mermado los sentidos
Dejemos nuestros cuerpos a lo putrefacto
Y que los gusanos reinen
Como siempre ha sido
Desde la llegada de mi sangre
A las sangres de los parias
Y a las sangres de los árboles
Y a las lágrimas tuyas
Que mi cuerpo no recorren
Mujer
Porque la porfía de mi raza
Es indolente, resiliente y cruel
Y por ello tus piernas
Han flaqueado cuando debían levantarte
Porque el final de tu cuerpo triangular
Que ha sido manchado y escrito
No ha abrazado lo imborrable
Y se ha quedado en las joyas
Con todos sus robados brillos
VI.
Tu continente
Mujer
Se ha dejado a los sablazos
Tus brazos ha torcido
Y hoy
Desde la sonrisa brillante
Al verde halo de tu vello
Desde el bosque de tu entrepierna
Que a otros mundos da respiro
De las flores que nacían en tu pecho
Y la música que revoloteaba
Tu cabello
Hasta tus hijos perdidos
A todo ha puesto precio
Este continente y tu gente
Mujer
Hoy caminan sin sentido
Han quebrado tus ciudades
Han quemado tus pueblos
Y es que tu espíritu alegre
Ha amado en demasía
Y así han dejado sobre tu cuerpo
Porquería y más mentiras
Hoy tus hijos
Mujer
Disfrazan a los suyos
Y te hieren como esta sangre
VII.
Donde sino en las luces plásticas
Han ido a dormir las esperanzas
Las heridas abiertas de tu piel abierta
Piedras y cemento en las zanjas
La herencia forzada de mi estirpe
Mujer
Ha traicionado cada poro de tu riqueza
Y esa riqueza han cambiado
Los hombres de tu pueblo alegre
Por maravillas del mundo enfermo
Al sol que reinaba le han puesto
Una corona de espinas
Al océano libre, redes de todos tipos
Y por las mañanas
Las aves van disfrazadas de María.
VIII.
El sol olvidado
Comenzó a retirarse
En los sueños las penas grises
Blasfeman contra tu nombre
Mujer
La interminable herencia de la sangre regada
Partió la tierra
Tu nombre
Tu cuerpo
Tu sexo
Tus ojos
Los colores han opacado,
Los dolores cambiaron
La magia por razón
Ilusiones por certeza
Y tu rostro multiforme
Mujer
Tus años venideros,
Por montañas de platería
Cemento, vidrio y acero.