viernes
Conjeturas impronunciables
En un armario duermen las polillas
Todas las polillas
Después de saciar su hambre
Y vomitar hasta el último recuerdo
El regreso al hogar
fue un bosque ardiendo en llamas violáceas
Un mar secándose en el llanto
Y
todo es fuego quemando periódicos
Plásticos humeando una revuelta
Aún es necesario caer para que aparezcan sonrisas
He sido un monje esperando que acabe el día
mi enemigo es mi terreno
mi campo de batalla
por lo menos ahí hay odio
y el amor que es un círculo
no nace ni muere, es eterno y no existe
Dejé de ser un niño /
gritaba por las calles
y mis manos y piernas crecían
y la anchura de mi espalda
solo me hizo más torpe
todo es luz de cementerio
todo es ruido en mi ventana
una puerta derruida que guarda mis sueños
tras el espejo una urdimbre de venas
tras mis ojos el vacío del silencio roto.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario