En éste país eléctrico
El recuerdo se ha borrado
Las pieles cambian
Los pelos se tiñen desde afuera
Y es que la venta de su alma
Desintegra, muele y extermina.
En el país que he vivido
Desde cierto par de siglos
Mi sangre ha visto arder
Degollar, malherir y robar.
Pólvora, acero, cristales muertos
Son las flores de este sembradío
Pero insiste este país
Como el mar al desierto
Volverse un país de oro
En este mundo de bronce
Y yo jamás he renegado
Que la herencia que llevo dentro
Ha penetrado la tierra
Y malos pastos han nacido
Malas flores, mala yerba
El eterno retorno jamás se ha ido
Pero en mi país
Mujer
Ni sus hombres y mujeres
Ni tú hombre
Y por ello, tú niño
Han sentido tal desbaste
Una tragedia
El silencio rompe y zurce
Pero jamás regenera
Las respuestas han acallado
Y han mermado los sentidos
Dejemos nuestros cuerpos a lo putrefacto
Y que los gusanos reinen
Como siempre ha sido
Desde la llegada de mi sangre
A las sangres de los parias
Y a las sangres de los árboles
Y a las lágrimas tuyas
Que mi cuerpo no recorren
Mujer
Porque la porfía de mi raza
Es indolente, resiliente y cruel
Y por ello tus piernas
Han flaqueado cuando debían levantarte
Porque el final de tu cuerpo triangular
Que ha sido manchado y escrito
No ha abrazado lo imborrable
Y se ha quedado en las joyas
Con todos sus robados brillos