... mientras bajo tierra, las serpientes necrófagas se retorcían luchando, encendían soles solitarios, longevos y gélidos de pasado solemne, la piedra insolente de la sangre se volvió irrompible, impenetrable, solo flores comieron las lombrices, solo flores regadas de lágrimas saladas y plaquetas... RothK.O.







sábado

Advenimiento del Bestiario

y si no fuera así..., y si el último aliento de la tierra no estuviera posado sobre el desperdicio de los hombres, entonces por fin podría verse el sol...

¿y si los hombres hubieran escuchado a los gnomos...?

i

Se escuchó profundo y pedregoso

Susurro terrenal abriéndose

Naturis irreflexus pagarás las culpas

Sobre y bajo los hombres

Caerás en la bravura de la necrosa marea

De tus edificios y cemento

Cables del tercer y primer mundo

El gnomo sapiens ha callado expectante

El silencio se abrió en el cielo

Sientan las rocas calentarse

La tierra habla al fin

Los muertos abren sus pupilas

Alzan sus manos al sol hiriente

Sapiens no sapiens tu raza no es digna

Y desde el fondo de la tierra

Habló sin temores la venganza.

ii

Quiero oír huesos rompiéndose como cartílagos

Estallidos en bloques de hielo

Licencias culposas sanguinarias se apoderan de mí

Mentiras pacifistas mueren en estas manos

Conciliaciones perecederas atravesando mi pupila maliciosa

Todo transcurre lento en el vals deshuesadero

En los gritos de gozo y rabietas callejeras

Embistes portentosos en la acera teñida de rojo

En el recorrido lánguido de los años perdidos

Que me espere el cielo azul /

Mientras a mordiscos destripo sus ilusiones,

No desesperen sus armas /

Los futuros comensales de mis intestinos,

Las bacanales confusas hieran mi sangre

Hielen mil veces mis añoranzas y mi sed

Una bestia herida al anochecer /

Consume calumnias para adormecer al sol

Es hora de encerrar los miedos

Sacar las cruces y rosarios

Rescatar la ira de la celulosa extraída

Recitar al unísono los padrenuestros

Los ave marías, los engaños eclesiásticos

Vengan por las calles demagogas

Despertando a los más fieles

Que el temor no haga trizas

Su valentía de agua bendita

Estas uñas ensangrentadas

Esperan esas lágrimas sacras

Pero miren estos ojos /

Mientras rasgan la piel

Traigan vasijas para mis fluidos blasfemos

Mil estacas para este corazón negro

Doncellas de hierro para encerrar esta alma insoluble

Vean que a cada intento les crece el temor.

No hagan filas ni hileras

Desde el fondo del abismo se ha de ver la sombra

Aquí ha nacido por fin

La suma de los miedos

El descuido de la felicidad

La muerte certera de sus hijos

La liberación carcelaria

La venganza aborigen abusada

La abolición demoníaca de su imperio caído

Aquí nace el bestiario

Lo que han desechado

La bazofia de la vida moderna

Todos los llantos y cicatrices abiertas

Aquí esta la venganza imperecedera

Las bocas secas y sangrantes

Los brazos mutilados

Aquí están sus bastardos asesinos

Sus violadores y pervertidos

He aquí los parias personificados

Ejército incansable de un solo ser

Aquí nacen las flores sórdidas

Aquí yacen sus falsas esperanzas

Aunque recen un millón de veces

De nada sirve correr.

iii

Brazos y manos han caído

Voces altivas han caído

Han caído los aires triunfantes

Han caído las lenguas batientes,

Como moscas que caen

Como árboles silentes

Como hielos que se rompen

Como almas que se elevan

A un firmamento nauseabundo y celestial

Las sangrientas lágrimas amantes

Recorren piezas de loza y yeso

Los alambres afirman sus almas

Dibujadas como pliegues sacros

Las hileras de derrotados,

Descolgados de sus enceres /

Despojados del poder

Caminan hacia su deceso

Sapiens no sapiens, lo has perdido todo

Sapiens no sapiens, no mires atrás.

iv

Sinfonía tempestuosa avecinada
calma sedante calambre,
estallido mortuorio
las mil plumas del hambre
Viseras de luz profunda.

Necrosa marea / necrosea

Hominis dominus,
Sapiens no sapiens,
Anémona funeraria
Arrebato pordiosero de esperanzas,
Esperpentus adefesius
Naturis irreflexus,
Abrazo pestilente
Basurero depilatorio de especies irresolutas.

Oh sapiens no sapiens!
No se entrega al dios dormido
La expectación angustia
Del esperpentus adefesius,
Y el populus dementius
Se sienta y observa incredulus,

Crustaceus cerebelus,
Conversacional ánima plástica
Vendible crítica greenpeace
La del hominis dominus,
Que se pierde solitario
En el naturis irreflexus
Del sapiens no sapiens,
Del transhumanus destroyer
Que solo dejó cuerpo menoscabado

Mientras al gnomo sapiens hacía callar.

v

Hominis Dominus de tiempo difunto

Tus años abrazan ahora

Como la soga de tus enjuiciados bellos

Tus horas se acaban y se pierden

En las sombras que creaste

Que no reflejan el brillo solar

Desde los pantanos verdes luminosos

Retumban las voces de los nuevos niños

¡Miren, miren!

La estampida de los reyes muertos

¡Huyan, Huyan cobardes!

Sapiens no sapiens

Ya no hay tierra ni madera

Que puedas quemar

Que se nuble de vientos negros /

El futuro de su raza

¡Huyan cobardes!

Que no hay tiempo ni esperanza

Que fe ni imperio pueda atravesar

vi

Y se levantaron los mancos, los tuertos

Renacieron los cojos y enredaderas enlodadas

Los ojos rasgados, los parias

Zombies putrefactos y perros con distemper

Se levantaron de las fosas comunes

Los torturados, los inculpados.

Cada brazo del bestiario se armó de mil brazos

Con millones de piernas cada pierna.

El Gnomo Sapiens miró desde su púlpito desolado

Altar pordiosero y solitario

Tomó su cuerpo deshojado por el régimen No Sapiens

Pensó en las veces que el Hominis Dominus fue advertido

Ese reinado soberbio sobre la tierra,

De la venganza justa y plena ya naciente

Que acompañaba una leve sonrisa

E iluminaba suavemente la tozudez de su raza desechada.

Y el reino fatídico de los hombres pronunció:

“¡Gnomos oh gnomos bienaventurados!

Su palabra fue ruta y sendero luminoso

Mas no quisimos oír sílaba alguna.

Si hoy los gusanos hambrientos

Hacen desfiladeros como laberintos

Entre nuestras vísceras y pelo

Entre nuestra algarabía desconcertada

No ha de ser culpa vuestra,

Ni ha de ser consuelo entregar ahora,

En vuestras manos nuestras vírgenes,

Sin embargo aquí están,

Hiérvanlas en sus fuegos sagrados

Para bendecirlas y hacerlas dignas de devoción

Les necesitamos más que nunca,

Nuestro Dios nos ha abandonado.”

Los fieles del reino muerto se sacudieron el polvo cemento

Los cables multicolores que cubrían sus camas derruidas

Aparecieron sedientos y moribundos entre los edificios

El vidrio y acero los hería como nunca antes habían sentido

La piel gastada les colgaba como harapos,

Algunos habían mordido sus lenguas y ya no podían hablar.

Los que cargaban crucifijos y bandas del poder

Veían castigo divino, leían frases apocalípticas /

Mientras sus fieles morían,

Veían desde lo profundo de sus heridas

Al bestiario expiatorio naciendo

A los árboles erguirse, las rocas retomar su fuerza

La necrosea volverse mar

La venganza endemoniada de una tierra

Que se entregó abierta e inocente

A sus cuchillos sanguinarios.

loros y metrallas

Hoy loros cuelgan de un alambre

Unos quince millones de un alambre de cobre

De un palacio de cobre y cañones de cobre

De circos pobres y panes de hambre

Otros millones de gorriones comen chauchas

Saborean al unísono promesas

Entregan en bandeja las bandejas

Donde se los han de comer las lauchas

Hay que afirmarse los ponchos

Para que los vientos del cambio no nos quiten todo

Hay que a la tierra ponerle ganchos

Amarrar las ideas a los botes pesqueros

Al horizonte que se aleja, instalarle luces de mañana

Desenvainar los alaridos de antaño

Hay que a estos años incendiar de azaleas

Poner los gritos en las ventanas

Que este sol no vea, que nos dejamos al desengaño

Hay que entristecerse por un segundo

Por esta noche de trasnoche

Por la oscuridad que clama el regreso

Por esta pena creciente

Por una neblina maleante y resistente

De tantos brillos y joyas que apagan arrabales

Hoy mi pena son dos soles

Tres mañanas más

Cuatro olvidos en el futuro

Hoy los sueños se reciclan

Se desmorona la estampa

Hoy se vuelve a cero

Hoy es tiempo del tiempo de mañana

La esperanza es la perdición del olvido

El fuego la desazón de la carnada

Cuando todo duerme en desgracia

Las hienas afilan sus estómagos

¡Ay de los que no estén despiertos!

De los que vean en este desierto una alborada

No hay que rendirse sin dar batalla

Pero sobre todo dejar de lamentarse

Cuando el segundo de la pena ha dejado su metralla

Para estos corazones debe haber mentes fuertes

Y una escopeta en cada brazo

Por si todo falla