sábado
Advenimiento del Bestiario
i
Se escuchó profundo y pedregoso
Susurro terrenal abriéndose
Naturis irreflexus pagarás las culpas
Sobre y bajo los hombres
Caerás en la bravura de la necrosa marea
De tus edificios y cemento
Cables del tercer y primer mundo
El gnomo sapiens ha callado expectante
El silencio se abrió en el cielo
Sientan las rocas calentarse
La tierra habla al fin
Los muertos abren sus pupilas
Alzan sus manos al sol hiriente
Sapiens no sapiens tu raza no es digna
Y desde el fondo de la tierra
Habló sin temores la venganza.
ii
Quiero oír huesos rompiéndose como cartílagos
Estallidos en bloques de hielo
Licencias culposas sanguinarias se apoderan de mí
Mentiras pacifistas mueren en estas manos
Conciliaciones perecederas atravesando mi pupila maliciosa
Todo transcurre lento en el vals deshuesadero
En los gritos de gozo y rabietas callejeras
Embistes portentosos en la acera teñida de rojo
En el recorrido lánguido de los años perdidos
Que me espere el cielo azul /
Mientras a mordiscos destripo sus ilusiones,
No desesperen sus armas /
Los futuros comensales de mis intestinos,
Las bacanales confusas hieran mi sangre
Hielen mil veces mis añoranzas y mi sed
Una bestia herida al anochecer /
Consume calumnias para adormecer al sol
Es hora de encerrar los miedos
Sacar las cruces y rosarios
Rescatar la ira de la celulosa extraída
Recitar al unísono los padrenuestros
Los ave marías, los engaños eclesiásticos
Vengan por las calles demagogas
Despertando a los más fieles
Que el temor no haga trizas
Su valentía de agua bendita
Estas uñas ensangrentadas
Esperan esas lágrimas sacras
Pero miren estos ojos /
Mientras rasgan la piel
Traigan vasijas para mis fluidos blasfemos
Mil estacas para este corazón negro
Doncellas de hierro para encerrar esta alma insoluble
Vean que a cada intento les crece el temor.
No hagan filas ni hileras
Desde el fondo del abismo se ha de ver la sombra
Aquí ha nacido por fin
La suma de los miedos
El descuido de la felicidad
La muerte certera de sus hijos
La liberación carcelaria
La venganza aborigen abusada
La abolición demoníaca de su imperio caído
Aquí nace el bestiario
Lo que han desechado
La bazofia de la vida moderna
Todos los llantos y cicatrices abiertas
Aquí esta la venganza imperecedera
Las bocas secas y sangrantes
Los brazos mutilados
Aquí están sus bastardos asesinos
Sus violadores y pervertidos
He aquí los parias personificados
Ejército incansable de un solo ser
Aquí nacen las flores sórdidas
Aquí yacen sus falsas esperanzas
Aunque recen un millón de veces
De nada sirve correr.
iii
Brazos y manos han caído
Voces altivas han caído
Han caído los aires triunfantes
Han caído las lenguas batientes,
Como moscas que caen
Como árboles silentes
Como hielos que se rompen
Como almas que se elevan
A un firmamento nauseabundo y celestial
Las sangrientas lágrimas amantes
Recorren piezas de loza y yeso
Los alambres afirman sus almas
Dibujadas como pliegues sacros
Las hileras de derrotados,
Descolgados de sus enceres /
Despojados del poder
Caminan hacia su deceso
Sapiens no sapiens, lo has perdido todo
Sapiens no sapiens, no mires atrás.iv
Sinfonía tempestuosa avecinada
calma sedante calambre,
estallido mortuorio
las mil plumas del hambre
Viseras de luz profunda.
Necrosa marea / necrosea
Hominis dominus,
Sapiens no sapiens,
Anémona funeraria
Arrebato pordiosero de esperanzas,
Esperpentus adefesius
Naturis irreflexus,
Abrazo pestilente
Basurero depilatorio de especies irresolutas.
Oh sapiens no sapiens!
No se entrega al dios dormido
La expectación angustia
Del esperpentus adefesius,
Y el populus dementius
Se sienta y observa incredulus,
Crustaceus cerebelus,
Conversacional ánima plástica
Vendible crítica greenpeace
La del hominis dominus,
Que se pierde solitario
En el naturis irreflexus
Del sapiens no sapiens,
Del transhumanus destroyer
Que solo dejó cuerpo menoscabado
v
Hominis Dominus de tiempo difunto
Tus años abrazan ahora
Como la soga de tus enjuiciados bellos
Tus horas se acaban y se pierden
En las sombras que creaste
Que no reflejan el brillo solar
Desde los pantanos verdes luminosos
Retumban las voces de los nuevos niños
¡Miren, miren!
La estampida de los reyes muertos
¡Huyan, Huyan cobardes!
Sapiens no sapiens
Ya no hay tierra ni madera
Que puedas quemar
Que se nuble de vientos negros /
El futuro de su raza
¡Huyan cobardes!
Que no hay tiempo ni esperanza
Que fe ni imperio pueda atravesar
vi
Y se levantaron los mancos, los tuertos
Renacieron los cojos y enredaderas enlodadas
Los ojos rasgados, los parias
Zombies putrefactos y perros con distemper
Se levantaron de las fosas comunes
Los torturados, los inculpados.
Cada brazo del bestiario se armó de mil brazos
Con millones de piernas cada pierna.
El Gnomo Sapiens miró desde su púlpito desolado
Altar pordiosero y solitario
Tomó su cuerpo deshojado por el régimen No Sapiens
Pensó en las veces que el Hominis Dominus fue advertido
Ese reinado soberbio sobre la tierra,
De la venganza justa y plena ya naciente
Que acompañaba una leve sonrisa
E iluminaba suavemente la tozudez de su raza desechada.
Y el reino fatídico de los hombres pronunció:
“¡Gnomos oh gnomos bienaventurados!
Su palabra fue ruta y sendero luminoso
Mas no quisimos oír sílaba alguna.
Si hoy los gusanos hambrientos
Hacen desfiladeros como laberintos
Entre nuestras vísceras y pelo
Entre nuestra algarabía desconcertada
No ha de ser culpa vuestra,
Ni ha de ser consuelo entregar ahora,
En vuestras manos nuestras vírgenes,
Sin embargo aquí están,
Hiérvanlas en sus fuegos sagrados
Para bendecirlas y hacerlas dignas de devoción
Les necesitamos más que nunca,
Nuestro Dios nos ha abandonado.”
Los fieles del reino muerto se sacudieron el polvo cemento
Los cables multicolores que cubrían sus camas derruidas
Aparecieron sedientos y moribundos entre los edificios
El vidrio y acero los hería como nunca antes habían sentido
La piel gastada les colgaba como harapos,
Algunos habían mordido sus lenguas y ya no podían hablar.
Los que cargaban crucifijos y bandas del poder
Veían castigo divino, leían frases apocalípticas /
Mientras sus fieles morían,
Veían desde lo profundo de sus heridas
Al bestiario expiatorio naciendo
A los árboles erguirse, las rocas retomar su fuerza
La necrosea volverse mar
La venganza endemoniada de una tierra
Que se entregó abierta e inocente
A sus cuchillos sanguinarios.
loros y metrallas
Hoy loros cuelgan de un alambre
Unos quince millones de un alambre de cobre
De un palacio de cobre y cañones de cobre
De circos pobres y panes de hambre
Otros millones de gorriones comen chauchas
Saborean al unísono promesas
Entregan en bandeja las bandejas
Donde se los han de comer las lauchas
Hay que afirmarse los ponchos
Para que los vientos del cambio no nos quiten todo
Hay que a la tierra ponerle ganchos
Amarrar las ideas a los botes pesqueros
Al horizonte que se aleja, instalarle luces de mañana
Desenvainar los alaridos de antaño
Hay que a estos años incendiar de azaleas
Poner los gritos en las ventanas
Que este sol no vea, que nos dejamos al desengaño
Hay que entristecerse por un segundo
Por esta noche de trasnoche
Por la oscuridad que clama el regreso
Por esta pena creciente
Por una neblina maleante y resistente
De tantos brillos y joyas que apagan arrabales
Hoy mi pena son dos soles
Tres mañanas más
Cuatro olvidos en el futuro
Hoy los sueños se reciclan
Se desmorona la estampa
Hoy se vuelve a cero
Hoy es tiempo del tiempo de mañana
La esperanza es la perdición del olvido
El fuego la desazón de la carnada
Cuando todo duerme en desgracia
Las hienas afilan sus estómagos
¡Ay de los que no estén despiertos!
De los que vean en este desierto una alborada
No hay que rendirse sin dar batalla
Pero sobre todo dejar de lamentarse
Cuando el segundo de la pena ha dejado su metralla
Para estos corazones debe haber mentes fuertes
Y una escopeta en cada brazo
Por si todo falla